When all is broken . Cuando todo está roto

Su padre murió en un accidente. Su madre murió meses después, de tristeza, tal vez. Por si esto fuera poco, su mujer se fue de la casa. No tardó en enterarse de que le estaba siendo infiel. Ese día no pudo más, se derrumbaron las estructuras de su vida, ese día se rompió todo. Pareciera que el corazón de Julián hubiera dejado de latir: estaba vivo, pero ya no lo escuchaba. Todo era oscuro, todo estaba destrozado. Nunca pensó llegar a caminar sobre espinas.

Yo escuchaba su historia. En sus ojos la luz parecía no existir y aún así, yo sabía que él quería salir adelante. “Por eso estás aquí.”, le dije, “Por eso sigues aquí.”.

Sin duda estaba transitando por la noche oscura del alma: ese camino sin sentido, donde el dolor es indescriptible y no existe posibilidad de encontrar consuelo; ahí donde las fuerzas se han ido y el latir del corazón ya no se escucha; cuando todo está roto y el túnel no tiene luz, ni final.

Mientras pensaba en el mensaje de la flor del Sweet Chestnut (Castanea Sativa), del sistema de Edward Bach, hablé: “Julián, la luz al final del túnel no es una ilusión: la ilusión es el túnel. La luz siempre ha estado (y estará) ahí. Bajo las espinas, también podemos encontrar una oportunidad para trascender, para volver a ponernos de pie.”

“Nunca me he sentido tan solo” fue todo lo que pudo decir.

Volví a hablar, esta vez inspirado en Angelica (Angelica Archangelica), a mi parecer una de las flores más importantes del sistema del F.E.S. “Quiero que escuches esto, no te pido que lo creas, solo escúchalo: en realidad nunca estamos solos.” Sus ojos despertaron esta vez. Supe que no era necesario continuar con más explicaciones.

La noche oscura del alma es también un puente entre dos estados en extremo polarizados. Por un lado, está la gran confusión, la más grande e inesperada prueba, el pánico, la impotencia, la rabia enterrada, la herida interminable. Por otro lado está también la oportunidad de redefinir el significado de la esperanza y de la soledad, de dar el salto cuántico, de abrir como nunca nuestra consciencia y así contactar con  la libertad transformadora.

Cuando la terapia terminó, Julián se puso de pie y se despidió. Su fórmula incluía, entre otras flores, Sweet Chestnut y Angelica.

Hace un año me encontraba en París, caminando por el barrio de Belleville, donde me topé con una pequeña galería. Ahí tomé la fotografía portada de esta publicación. Estuve mirando la escena un buen rato. Sobre las ciervas heridas, estaba una leyenda escrita a mano:

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Dice en español “Quise preguntarle a mi corazón ¿cómo te va?, pero no me respondió. Me di cuenta, después, que ya no latía más (y más aún, que nunca había latido).”

Hace un año yo no conocía de flores ni de noches oscuras; hoy siento que esta escena ya estaba abriendo el camino.

Flores relacionadas: angelica, sweet chestnut, chicory, bleeding heart, moradita, star of Bethlehem, Saint Germain.


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Julian’s father died in an accident. His mother died a few months later, no reason, probably just sadness. He was still hurting when his wife left their home. He quickly found out it was infidelity. He could not cope with it any longer. Life was not a safe place, nothing made sense, all was broken. It seemed as though his heart stopped beating but he somehow managed to stay alive.

I had no doubt Julian was transitioning the dark night of the soul. This is one of the most difficult moments in the life of a human being, but also one of the most powerful opportunities to transcend. When all is broken, devastated and soulless, what hurts is the impossibility to bring back the fallen city: the realization that fixing up things will never make sense. This is where perspective may change, as even from the darkest night and the most devastating pain a new city can arise. I did not try to cheer him up while I shared with him my thoughts about the dark night of the soul, rather, I tried being present, as a reminder of his own presence connected to all living beings. I knew then that Sweet Chestnut (Castanea sativa), from Bach’s flower remedies, was a necessary flower to accompany him during this painful but potentially miraculous stage.

He looked at me and said “I have never felt so alone in my life”.

To which I spoke “I want you to listen to this. It’s not my aim that you believe it. Please only listen: we are never on our own.” He looked at me again and I knew he got the message of Angelica (Angelica Archangelica), in my opinion, one of the most important flower essences of the F.E.S. The vibration of this flower is so  beautiful it helps us see there’s light in the darkest moments, and through this light we contact with the fact that we are never alone.

The dark night of the soul is tough, but provides us with the opportunity to experience two extreme polarities. In one hand, the terror, the sense of inner nonsense, the rage, the endless pain and hopelessness. On the other hand, the reconstruction of our structures, the change of skin, the development of new eyes for understanding life through the power of love and compassion. The light at the end of the tunnel is not an illusion: the tunnel is and we are closer to understand this during our most difficult times.

A year ago I was walking in Belleville, one neighborhood in Paris. I bumped into this art store and I got in only to see a very sad scene. I took a picture of it and it is the featured image of this post. Above the scene there was this:

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It reads, in English something like: “I wanted to ask my heart if everything was ok, but it didn’t reply to me. I then realized it did no longer beat (even more, I realized it had never really beaten).”

A year ago I did not know about flowers or dark nights: now I feel that this scene in Paris was just one of those door opening moments.

Related flowers: angelica, sweet chestnut, chicory, bleeding heart, moradita, star of Bethlehem, Saint Germain.

Eyes wide open . Despierta, mi bien, despierta

La vida es una película y cada quien nace siendo protagonista de la suya. A veces, sin embargo, pasamos a ser actores secundarios.

─¡Pero claro que soy el protagonista de la película de mi vida!─ dirían algunos. Excepto cuando estoy obsesionado con que mi pareja cambie, con que mi jefe me tome en serio, con que mis hijos sean más agradecidos y que mis padres dejen de hacerme sentir culpable, por mencionar algunas escenas recurrentes. Al enfocar toda mi atención en los demás, los verdaderos protagonistas son ellos, no yo.

Es común confundir protagonismo con egoísmo, pero representan cosas muy diferentes. El egoísmo es una búsqueda voraz de la propia satisfacción mediante estímulos externos (lo motiva la soberbia); en cambio,  el protagonista desea encontrarse a sí mismo, caminando hacia su propio corazón (dirigido por el amor). El egoísmo aísla, el protagonismo dignifica.

Dice Carl Jung:

“Tu visión será clara solo cuando puedas mirar dentro de tu propio corazón. Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta.”

Bajo esta analogía, el protagonista vive la realidad de su historia con los ojos bien abiertos, mientras que el egoísta está atrapado en el sueño del personaje secundario.

El protagonista también elige la responsabilidad sobre la culpa, la transformación sobre la comodidad, el valor sobre el pánico, la verdad sobre la mentira, la intuición sobre la desconexión, el perdón sobre el dolor. Por estas razones, puede ser aterrador para muchos vivir su película como protagónicos, pues significa que deberán llevar el peso de una historia que no siempre resulta agradable. Lo cierto es que la trama puede cambiar cuando el personaje principal decide enfrentar sus batallas.

Tal vez sea necesario despertar y mirar hacia adentro para darnos cuenta que además de actores principales, también podemos ser los directores de nuestra película.

Flores relacionadas: black-eyed Susan, willow, chicory, pine, cerato, agrimony, heliconia.

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Life is a movie and we are born awarded the lead role. Sometimes, however, we become the supporting roles of our own story. This happens when we focus our attention on  the others: I want my partner to change, my parents to stop making me feel guilty, my children to be more thankful, my boss to recognise my work, etc. The truth is that it is only up to us how we decide to live our own stories, therefore the change, the guilt, the thankfulness and self-recognition should start with ourselves.

Living life from inside implies responsibility. Assuming the lead role may seem overwhelming for some because their stories are tough, but movies also show that things change when the main character faces the important decisions.

It is common to think that someone who regards herself as a main character is a selfish person in desguise. However, there is a huge distance between these two terms. A protagonist seeks the inner path of self-consciousness to live her story with love and dignity; a selfish voraciously looks for satisfying her wishes, believing the outer world provides this satisfaction.

Assuming the lead role of our movie implies choosing responsibility over guilt, transformation over conformity, courage over terror, truth over lies, intuition over disconnection, forgiveness over pain.

As Carl Jung said,

“Your vision will become clear only when you can look into your own heart. Who looks outside, dreams; who looks inside, awakes.”

From this perspective, I imagine a protagonist as someone who lives her reality with eyes wide open, while the selfish is trapped in the dream of the supporting role.

Maybe by looking inside we start realising that it is also time to become not only the main characters, but also the directors of our lives.

Related flowers: black-eyed Susan, willow, chicory, pine, cerato, agrimony, heliconia.

The illusion of emptiness . La ilusión del vacío

Esta publicación la dedico a Beatrice, quien tomó la mano de Dante y rezó por él en su viaje al inframundo.


Días atrás discutía con mi amiga Milena sobre el amor. “Nadie da sin esperar nada a cambio, solo los masoquistas”, afirmaba ella. “Dar demasiado es una forma de agresión, ¿no crees?”. Totalmente de acuerdo. Lo que no está en equilibrio se desborda. Como un río alborotado, el amor en exceso también ahoga.

He llegado a la conclusión de que quien da todo “sin esperar nada a cambio” se engaña a sí mismo. Amar sin límites trae bajo la manga secretas intenciones.

Lo opuesto al amor es el miedo. Donde hay miedo, es muy probable encontrar culpa, estancamiento e incapacidad de perdonar. Dicen que quien lo da todo tiene miedo a la soledad, pero yo creo que el miedo está en mirar hacia adentro y descubrir el vacío interior. Este vacío nos conecta con la urgente necesidad de llenarlo, paradójicamente, a través del afecto de otros. Como consecuencia, si no nos dan amor, nos sentimos vacíos.

Muchas historias de amor actuales se viven en un ciclo de codependencia:

Lo doy todo ➞ sufro al no sentir reciprocidad ➞ no obtengo suficiente del amor del otro ➞ busco amor dentro de mí  ➞ descubro el vacío interior ➞ me siento poco valioso y entonces debo alimentar la idea de que soy bueno ➞ comienzo de nuevo sacrificando todo en nombre del amor miedo.

El vacío interior es una ilusión que decidimos creer porque nos refuerza nuestro propia valía mediante la siguiente idea: “si soy bueno, soy valioso”. La ilusión del vacío  interior nos obliga a mirar siempre hacia afuera para encontrar la validación que nos negamos a nosotros mismos. Al amar demasiado, irónicamente, terminamos desconectados del Amor.

Quien ama detrás de la ilusión del vacío:

  • Entrega sin realmente pensar en el otro.
  • Se jacta de saber lo que es mejor para el otro y en consecuencia, siempre tiene algo que corregir.
  • Se toma las cosas de manera personal (¿cómo es posible que me trate así después de todo lo que le he dado?).
  • Hace todo para retener al ser amado (no confía en la libertad).
  • Estalla en drama si no le demuestran reciprocidad.
  • Controla a través de la bondad y la protección.
  • Manipula a través de la culpa.
  • Se preocupa demasiado por el bienestar del ser amado.
  • No conoce límites, es ciego, se aferra al para siempre.
  • Prefiere completar más que complementar al otro.
  • Termina viviendo del pasado.


Puede resultar terrible, pero así es como muchos hemos experimentado el amor. No nos damos cuenta del exceso: quien ama bajo la ilusión del vacío interior no es consciente del círculo en el que puede caer. Insisto en explicar a mis consultantes que la vibración de las esencias florales nos ayuda a hacernos conscientes de lo que ni siquiera imaginábamos que existía. A través de esta apertura de consciencia dejamos de ser víctimas.

Ahora bien, yo sí creo que es posible dar amar sin esperar nada a cambio. Yo sí creo en el amor basado en el miedo la libertad. Esta perspectiva se la debo a una flor del sistema del Dr. Edward Bach, Chicory (Chicorium Intybus). Ella me ha ensañado que el amor se vive desde la libertad. Sobre esta flor, afirma atinadamente el Dr. Ricardo Orozco, en su libro “Flores de Bach: 38 descripciones dinámicas” que:

La lección de Chicory es el amor.

Quien ama en libertad (de acuerdo a Chicory):

  • Vive en el presente, confía en la vida y en el gozo de su propia existencia.
  • Reconoce su luz interior (en lugar del vacío) como su fuente de nutrición.
  • Al ser capaz de amarse a sí mismo, también acepta al otro tal y como es, respetando espacios, decisiones y caminos de vida.
  • No quiere ser la otra mitad, no busca completar ni ser completado: acompaña.
  • Es capaz de ver con los ojos del alma, no es ciego y por ello sabe cuándo dejar ir.
  • No juega a ser Dios, es humilde, reconoce sus propios límites y los respeta.
  • Se adapta, fluye se disuelve en el tiempo.
  • No se esconde, se muestra como es.
  • Cree en la unidad y en el infinito: su amor se dirige en todas direcciones.


La fotografía de esta publicación la tomé hace una semana en Taos, Nuevo México. La verdad es que estuve a punto de llorar al ver a Chicory en un terreno cerca de un estacionamiento. Iba con unos amigos y los hice parar el auto casi con un grito. Al bajar,  presencié un espectáculo hermoso: cientos de Chicory rodeadas de abejas, mariposas, hormigas y en ese momento, hasta yo me sentí bajo la influencia de su poder de atracción.

La flor es pequeña, sencilla y al abrirse parece extender sus pétalos, que son como manitas abiertas, en todas direcciones. Su mensaje, claramente, es soltar apegos, olvidar el control, reconocer la luz interior y compartirla con el universo. El tallo de Chicory está hueco, pero ella es sabia, pues en su lección aprendió que el vacío interior es solo una ilusión. Bajo ese aprendizaje, su flor se ofrece como el más puro homenaje al amor. De todas las flores de Bach, cuando se hace la tintura a través de la solarización, Chicory es la única que deja ir incluso su color azul en el agua, como su último acto de amor.

Termino este texto con unas líneas de “All is full of love” de Björk, una canción que, a mi parecer, representa fielmente a mi querida Chicory  y a su difícil lección. La traduzco así:

Mira a tu alradedor, te está rodeando…
Todo está lleno de amor, todo a tu alrededor.
Todo está lleno de amor, pero tú no lo recibes.
Todo está lleno de amor, pero tu teléfono está descolgado.
Todo está lleno de amor, pero tu puerta está cerrada.

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This post is dedicated to Beatrice, who prayed for Dante during his trip to hell.


Days ago I was talking about love with my friend Milena. “Nobody gives without expecting anything in return, that’d be some sort of masochism”, she affirmed. “Imagine, too much giving is even an aggressive act, dont you think?”. I agreed with her, of course. Too much love tends to suffocate the space of the other. I now believe that someone who gives it all “without expecting anything in return” is self-lying. Love without limits comes with a secret agenda.

The opposite of love is fear. Where there’s fear, then guilt, stagnation and inability to forgive are very likely to be found. I’ve heard that a person who loves too much is afraid of loneliness, but I think that the underlying fear is driven by the possibility of acknowledging inner emptiness. By realizing we’re empty inside, we panic and immediately look for nurturing sources: we look for love to fill our empty room.

Many love stories are lived and relived in circles of codependency under the illusion of emptiness. Think about this:

I love you, I give you all ➞ I suffer if I do not get reciprocity ➞ I do  not get enough love from you ➞ I therefore look for love inside me ➞ I discover my inner emptiness ➞ as I contact with worthlessness, I need to become good to reinforce my own worth ➞ I start again, sacrificing it all, because I can’t be bad, in the name of love fear.

Inner emptiness is an illusion that we decide to believe because we panic. We’re all connected to the main source of love, it is our birthright and yes, it is inside us. There’s no danger to look within. The nourishment we seek comes from our center of light. Acknowledging this center means recognising our self worth. Paradoxically, this is a huge step specially for those who believe they are equipped with the most loving hearts.

Those who love under the illusion of emptiness:

  • Give all but do not (actually) think of the needs of others.
  • Claim to know what’s best for the loved ones and they relentlessly try  to correct them.
  • Take things personal (how could you do this to me after all I’ve done for you?).
  • Do all they can to retain the other (they feel threatened by free will).
  • Make a big drama when they do not get reciprocity.
  • Control others by being caring and protective.
  • Manipulate through guilt.
  • Know no limits, say love is blind and hold on to the word “forever”.
  • Prefer to complete rather than complement others.
  • May end up living in the past when they are finally left.


Despite the above list, I have learned that it is possible to give love without expecting anything in return. This kind of love honores freedom. I owe this learning to Chicory (Chicorium Intybus), one of the twelve healers of Dr. Edward Bach, who teaches one of the toughest lessons:

The lesson of Chicory: love.

Those who love in freedom:

  • Live in the present, trust the processes of life and rejoice in every experience.
  • Recognise their inner light (instead of emptiness) from which they find endless nourishment.
  • Are able to love themselves and so they accept others as they are.
  • Do not seek to be “other halves”, but offer companionship.
  • See with the eyes of their soul, do not know blindness and let go when it is necessary.
  • Do not play God, acknowledge and respect their own limitations.
  • Adapt, flow, dissolve in time.
  • Do not hide, show themselves as they truly are.
  • Believe in unity and infinity: their love is spread in all directions.


The featured image of this post was shot a week ago in Taos, New Mexico. I suddenly saw lots of Chicory while I was on a car trip with my friends. I quickly asked them to stop and there I was, in front of a beautiful scene: hundreds of Chicory surrounded by bees, butterflies and ants. The flower is small and her petals are arranged as in a circle, resembling little hands that give away all they have for the very sake of love. For me, this is a gesture of contentment and understanding about the nature of bestowing freedom on the universe. The stem of Chicory is void, but she knows it’s just an illusion: she learned her lesson well and joyously share her inner light with whoever freely goes to her.

To finish this post, I want to leave here some lines of Björk’s song “All is full of love” which remind me of the lesson of one of my most beloved flower essences:

Twist your head around, is all around you.
All is full of love, all around you.
All is full of love, you just ain’t receiving.
All is full of love, your phone is off the hook.
All is full of love, your door’s all shut.

Heart of darkness . El corazón de las tinieblas

Hace días apareció una publicación de mi amiga Tara, en facebook, donde expresaba su desacuerdo en cómo inician muchas relaciones de pareja. “No escondan sus defectos, tarde o temprano salen a la superficie”, decía. Leer esto me conectó con el concepto de la sombra, de la oscuridad, con el arquetipo de la máscara. Con la mentira.

Después me vino a la mente el libro de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, del cual comparto la siguiente frase:

“Hay un aire de muerte, una idea de mortalidad en la mentira que es de forma precisa lo que más odio y detesto en el mundo, lo que más me gustaría olvidar.”

Nuestra sombra vive en el corazón de las tinieblas, al cual visualizo como un cuarto oscuro, sin ventanas, con la puerta cerrada. En este cuarto vamos acumulando la furia, las decepciones, el rechazo, el miedo y todo aquello de lo que hemos querido deshacernos.

Resulta lógico, si yo no quiero a mi sombra, ¿quién más la va a querer? ¿Y quién me va a querer a mí con esta sombra? Hay miedo entonces a quedarnos solos, a que nos abandonen nuestra pareja, nuestros padres y en el caso más extremo, Dios (cualquiera que sea la representación que éste tenga en nuestras vidas).

Así, en nombre del amor, elegimos escondernos.

Huir de nuestra sombra nos desconecta de nosotros mismos, de nuestra humanidad, de nuestra intuición. Decía Edward Bach que la oscuridad se equilibra con luz. Es cuestión de abrir la puerta del cuarto oscuro, reconociendo, primero, que este cuarto existe.

Quitémonos la máscara dando un salto al vacío, que en el fondo del abismo hay luz. Quitémonos la máscara, no hay peligro, aquéllo de lo cual huímos solo pide que abramos la puerta. Quitémonos la máscara, frente al espejo, frente a frente con el ser de quien deseamos la más profunda aceptación, quien más nos pide amor. Sí, hablo de uno mismo, porque los demás, al final, son también nuestro reflejo.

Flores relacionadas: agrimony, black-eyed Susan, rock rose, cherry plum, willow, crab apple, scarlett monkey flower.


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The other day I saw this facebook post on my friend Tara’s wall. She had it clear saying how pointless it was to pretend being someone else for the sake of being loved. “Your darkness will show up one way or the other, it’s a matter of time”.

Her words resonated deeply within me. Darkness, what is it? Why do we wear masks to be loved? Certainly, we all have learned how to hide what we don’t want to see about ourselves.

There is a place where we bury the rage, the sadness, the resentful memories, where we keep the hurtful past trapped, the fear, the panic, the absolute loneliness. That place is the very heart of darkness and our shadow lives there. I now believe we have learned to ignore this place because we want to be good, accepted by our loved ones, approved by our parents, by the universe, by God.

Thus, in the name of love, we hide.

For me, darkness is a room with doors all closed. Fortunately, there is also room for light, it is just a matter of opening doors. Nonetheless, light cannot enter into a room whose existence has not been acknowledged.

Maybe, it is by neglecting the darkness within us that we start the self-disconnection process, the self-lies, the self-sabotage, the walking with closed eyes: the loss of our intuition.

Neglecting our darkness is also neglecting our light and it ultimately prevents us from experiencing the miracle of self forgiveness.

Let us drop the mask and allow our imperfection be revealed. Let us drop the mask big time, jumping into the sacred abyss of our soul, for there is infinite light at the bottom. Let us drop the mask, all masks, in front of the mirror, because it is from ourselves, not from others, that we seek acceptance, that we ask for love. The world is, at the end, a reflection of ourselves, our mirror.

To finish this post, I will share a quote from Joseph Conrad’s Heart of Darkness:

“There is a taint of death, a flavour of mortality in lies – which is exactly what I hate and detest in the world – what I want to forget.”

Related flowers: agrimony, black-eyed Susan, rock rose, cherry plum, crab apple, willow, scarlett monkey flower.

Let it all go . Deja ir todo

Hace unos días que la idea de mantener solo lo esencial lleva dando vueltas por mi cabeza. Todo empezó con un chico brasileño, João, a quien conocí en un curso de certificación en imágenes electrofotónicas en Nuevo México. Durante la comida, me dijo que una frase de su madre era “Tudo demais, é muito”, que en español se traduce en algo así como “Todo lo que sobra, es mucho”. Esta conversación hizo que surgiera la pregunta: ¿Qué es esencial?.

Más tarde – y no creo ya en coincidencias – apareció en el muro de facebook de un amigo la siguiente frase:

Deja ir todo. Observa lo que se queda.

Ahí sentí que mi pregunta estaba siendo contestada. Dejar ir es necesario para conocer lo que fluye en libertad, lo que es verdad, la expresión primaria de la voluntad. Con este acto viene la exploración inherente de aquello que se queda, lo que no se va, lo que se manifiesta libre y desde esa libertad permanece. Dejar ir significa aceptar, vivir en el presente: fluir con el campo de potencialidad.

Aquello que permanece en el acto de soltar es pues, lo esencial.

Muchos líderes espirituales, filósofos contemporáneos, sanadores holísticos y buscadores de la verdad coinciden en que vivir en el presente es en sí un estado de iluminación. Yo creo que quien lo deja ir todo experimenta la aceptación más profunda, pues es capaz de reconocer lo esencial y así también sus propias alas.

Flores relacionadas: chicory, sagebrush, pink flannel flower, bleeding heart, sage, honeysuckle, chrysanthemum.

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Recently, this idea of keeping only what is essencial has been running on my mind. It all started with João,  this Brazilian guy I met at the certification course in electrophotonic imaging in Santa Fe, New Mexico. He told me his mother used to say “Tudo demais, é muito”, wich sort of translates as “If it’s additional, it’s too much”. This naturally  led me to the question: What is essential?

Later – and I have to say I no longer believe in coincidences – I saw this phrase in a friend’s facebook wall:

Let it all go. See what stays.

I immediately felt I got the answer to my question there. To let go is a necessary step to experience what flows in free will, true and uncontroled. In the art of letting go there is an inherent exploration of what will remain. Such act implies freedom, acceptance, being present: flowing with the potential field.

What stays in the act of letting it all go is therefore essential.

Many spiritual leaders, modern philosophers, holistic practitioners and truth seekers agree that living in the present moment is already a state of enlightenment. I believe that it is through letting go when the deepest acceptance starts, for the essencial is acknowledged and so wings begin to grow.

Related flowers: chicory, sagebrush, pink flannel flower, bleeding heart, sage, honeysuckle, chrysanthemum.