Cargar con tu propio peso

No existe televisión, botella de vino, rutina de ejercicio, postre favorito, fiesta con amigos, nuevos amantes, viajes constantes o búsqueda de horizontes fantásticos que logren alejarte de ti mismo.

No encontrarás zapatos, vestidos, corbatas, perfumes o automóviles que hagan que te veas diferente por dentro.

No hay meditación, terapia, abrazo, caminata en el bosque, ritual en un templo, evento de vida, decreto u oración que te eximan de cargar con tu propio peso.

A veces, sin darnos cuenta, buscamos llenar vacíos con la acumulación de bienes, actividades y hasta emociones que nos traigan el placer casi inmediato, como si hubiese una urgencia de mirar hacia otro lado, a cualquier lado, con tal de no ver en nuestro interior.

Paradójicamente, huir de nosotros mismos termina por hacer que nos encontremos, frente a frente, con nuestra mirada en el espejo. En ese momento se caen las máscaras y con éstas el mundo de cristal que veníamos cargando a cuestas; ese mundo impuesto por la falsa creencia de que la felicidad es la consecuencia natural de mirar siempre hacia afuera.

Así aceptamos las cosas como son, no como quisiéremos que fueran. Así empieza la paz interior y con ésta, las sonrisas desde adentro.

Dejo aquí la afirmación floral de Patricia Kaminsky acerca de la flor Agrimony (Agrimonia Eupatoria), que considero de gran ayuda para dar un vistazo en nuestro interior y no morir en el intento:

Reconozco y acepto mi dolor interno,
La Verdad me sana.
Permito que los demás vean quien soy Yo en verdad.
Mi luz brilla luminosa y transparente.”