The good, the bad and the butterfly . El bueno, el malo y la mariposa

Las categorías son necesarias para estructurar la realidad, para comunicarnos unos con otros, para tener referencias comunes. Sin embargo, desde que nacemos la sociedad comienza a cortarnos en pedacitos que deben caber perfectamente dentro de cajitas predefinidas, dictando prácticamente nuestro camino en la vida. Género, raza, nacionalidad, nivel económico, religión: de inmediato nos tatúan las expectativas de cómo tenemos que ser.

Pronto aprendemos qué es bueno y qué es malo. Transferimos después este juicio a otros seres humanos. Tú eres malo, yo soy bueno. Tú eres bueno, yo soy malo. La víctima, el victimario. El marido infiel, el hijo ingrato, la madre abnegada. Comenzamos a tomar partido. Aprendemos a separarnos. Esta separación es suelo fértil para el miedo, la angustia, la soledad, la desconfianza, la culpa y una lista interminable de emociones que piden a gritos un espacio para trascender hacia la comprensión de las cosas más allá de las categorías.

La ilusión más dolorosa de la humanidad es la separación.

La separación es también notable no solo a nivel individual sino a nivel colectivo. Las noticias de muerte y destrucción son cada vez más frecuentes: matanzas, hambrunas, represión brutal por parte de los gobiernos, guerras. Ante el horror que ocurre en todas partes del mundo, no queda sino preguntarnos hacia dónde vamos como humanidad ¿Habrá realmente un mundo mejor?

Yo creo que sí.

Todo depende de las decisiones que tomamos en cada instante de nuestra vida. Ahí está el poder que el individuo puede ejercer en el colectivo. Esa es la verdadera fuerza de tu decisión. La realidad está conformada por decisiones, una tras otra, pequeñitas, imperceptibles, tan sutiles como el aleteo de una mariposa.

Imagina dos mundos posibles, casi idénticos. Ahora incluye en uno de ellos a una mariposa. En el largo plazo, estos dos mundos terminarán siendo muy diferentes, en particular en uno de ellos puede ocurrir un tornado, mientras que en el otro no. A esto se le conoce como el efecto mariposa y fue acuñado por el meteorólogo y matemático Edward Lorenz con referencia a la sensibilidad a variaciones pequeñas en las condiciones iniciales de un sistema dinámico.

Tú participas activamente en la creación de la realidad. Tus decisiones son alas de mariposa capaces de generar grandes cambios. Imagina ahora la realidad de la humanidad conformada por miles de millones de mariposas. Ninguna de ellas es más importante que otra, pues entre todas conforman la gran fuerza del colectivo al que pertenecemos.

Salte por un momento de las caja de “bueno” y “malo” y visualiza el espectáculo de millones de seres que asemejan flores flotando en el infinito. Esa es la humanidad. Tu consciencia está ahí, vibrando con fuerza.

Tú, ¿Hacia dónde diriges tu vuelo?

No hay separación. No hay diferencia. Respiramos el mismo oxígeno, nos da calor el mismo sol, nos cobija la misma luna y nos alimenta la misma tierra.

Nos une la misma sangre.

El gran dolor del mundo refleja el gran dolor individual de la separación. En nosotros está el poder de decidir nuestros actos individuales con la claridad de una consciencia que ya no se separa, sino que es capaz de resonar con la vibración de otros miles de millones de seres.

Este es el mensaje de la flor de Splendid Mariposa Lily (Calochortus Splendens) de Flower Essence Services y que aparece en la imagen de esta publicación: la madre universal abraza a la humanidad para recordarnos que todos somos sus hijos.

Patricia Kaminsky y Richard Katz se refieren a Splendid Mariposa Lily con un poema de Mary Ann Evans. Aquí unas líneas, para terminar esta publicación.

“El coro invisible”

Esta es la vida que viene
Y que los mártires han hecho más gloriosa
Que sea yo el cielo más puro
Que sea para otras almas
La copa de fuerza en su gran agonía
Que encienda su entusiasmo generoso
Que les alimente solo de amor puro
Que cause las sonrisas que no tienen crueldad
Que sea la dulce presencia de la bondad que se esparce
¡Y se difunda aún mas intensa!
Para unirme así al coro invisible
Cuya música es la alegría del mundo.

Flores relacionadas: green cross gentian.

❀ ✿ ❁ ✾ ❋ ƸӜƷ ❋ ✾ ❁ ✿ ❀

Categories are necessary for structuring reality, for communicating to each other, for finding a common ground. From the moment we are born, however, society starts cutting us into small pieces that have to fit into predefined boxes, practically dictating what our lives should be. Gender, race, nationality, social status, religion: we are immediately tattooed with expectations on what we should become.

Soon we learn how to judge good from bad. We later transfer this judgement to other humans. You are bad, I am good. You are good, I am bad. The victim, the victimiser. The cheater husband, the ungrateful son, the abnegated mother. We start taking sides. We learn how to separate. This separation is fertile soil for fear, anguish, loneliness, distrust, guilt… and the list of emotions seeking for a space to transcend towards comprehension beyond categorisation seems endless.

The most painful illusion of humanity is separation.

Separation is not only noticeable at the individual level, but at the collective level. News about death and destruction are becoming more frequent: carnages, famines, brutal repression of our governments, wars. Before the horror occurring around the world, it is impossible not to question ourselves about where we are heading as humanity. Is there really a better world?

I think there is.

Everything depends on the decisions we take each instant of our lives. There lies the power of the individual over the collective. That is the true strength of your decisions. Reality is conformed by decisions, step by step, an almost imperceptible sequence, as subtle as the flutter of the wings of a butterfly

Imagine two posible worlds, almost identical, except from one butterfly that exists in one of them. In the long term, these two worlds will end up being completely different, particularly, in one of them there will be a tsunami as an indirect effect of the flutter of the butterfly. This is known as the butterfly effect and was introduced by the meteorologist and mathematician Edward Lorenz, as a way to explain the sensitivity of dynamic systems to small variations in the initial conditions.

You participate actively in the creation of reality. Your decisions are as wings of a butterfly capable of generating big changes. Imagine now that the reality of humanity is shaped by several thousand million butterflies. None of them is more important than the other as all of them make the great force of the collective consciousness we belong to.

Take a step out of the boxes of “good” and “bad” and visualise millions of beings resembling flowers suspended at infinity. This is humanity. Your consciousness belongs there, fluttering, vibrating with strength.

Where are you directing your flutter at?

There is no separation. There is no difference at the core. We all breathe the same oxygen, we are all given heat by the same sun, covered by the same moon, fed by the same earth.

The same blood unites us.

The great pain of humanity is a reflection of the great pain of each individual. We have the power to decide our individual actions with the clarity of a consciousness which no longer separates, but is capable of resonating at unison with the vibration of thousands of millions of other human beings.

This is the message of  Splendid Mariposa Lily (Calochortus Splendens) of Flower Essence Services (featured as image of this post): the universal mother embraces humanity to remind us that we are all her children.

Patricia Kaminsky and Richard Katz refer to Splendid Mariposa Lily with a poem of Mary Ann Evans. Here are some lines to finish this post.

 

“The choir invisible”

This is life to come,
Which martyred men have made more glorious
For us who strive to follow. May I reach
That purest heaven, — be to other souls
The cup of strength in some great agony,
Enkindle generous ardor, feed pure love,
Beget the smiles that have no cruelty,
Be the sweet presence of a good diffused,
And in diffusion ever more intense!
So shall I join the choir invisible
Whose music is the gladness of the world.

Related flowers: green cross gentian.


By Steve Berardi from Long Beach, CA, United States [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)%5D, via Wikimedia Commons

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