Seed and attempt . La semilla y el intento

Sembrar una semilla es un acto de amor, pero tu amor no garantiza que broten sus flores.

Puede ser que la riegues de más y se ahogue; puede ser que no le pongas suficiente agua y se seque; puede ser que no hayas elegido buena tierra y no logre echar raíces. También puede ser que, aún después del paso de tormentas y huracanes se abran todas sus flores.

Lo único cierto es que cuando siembras la semilla no sabes si verás alguna de sus flores.

Solo la cubres con un poco de tierra y esperas que el sol le brinde su calor, que la luna la cobije, que el tiempo le traiga fuerza, que el cielo la humedezca con su lluvia y que conecte con la sangre de la tierra.

Así, es en el intento, no en el resultado, cuando hacemos un espacio en nuestro corazón para que ocurra la vida como es, no como quisiéramos que fuera.

Porque quien vive de resultados es la mente, que todo lo estructura y lo controla; mientras es el corazón quien orquesta en armonía la cohesión instantánea de partículas llamada realidad.

Porque tal vez la semilla que tardaba en germinar solo estaba esperando que pasara el invierno para abrirse a la vida como flor en primavera.

Y aunque tú ya no la vieras,
sería hermosa, como todas las flores.

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To sow a seed is an act of love, however, your love does not guarantee you will see its flowers blooming. It may be that you pour on it too much water. It may be that you do not pour enough water on it. It may be too that after a hurricane you manage to see all its flowers. The only certainty you have is that you do not know if you would ever see your seed becoming a bloom.

You may simply cover it with soil and wait for the sun to bring its warmth, for the moon to cradle its dreams, for the sky to water it with its showers and for the earth to nurture it with its blood.

Thus, it is in the attempt, not in the consequence, when we make room inside our hearts for life to occur as it is, not as we would like it to be.

Because the all-controlling mind is the one who needs to think of the result, while the all-loving heart is the one orchestrating in harmony the fusion of particles we call reality.

Because maybe that seed which took too much to germinate was just waiting for the winter to be her teacher so that it could bloom its flowers during spring time.

And even if you could not see them,
they would be just beautiful, as are all flowers.

The power of small deeds . El poder de lo pequeño

A menudo olvidamos el poder de las simples y pequeñas acciones. Una sonrisa, una mirada comprensiva, un gesto amoroso. Un gracias, una caricia, un apretón de manos con el corazón. Caminar tomados de la mano, un beso de buenas noches, bailar abrazados despacito.

Un “Te amo” dicho por primera vez.

Y por segunda, y por tercera… y por última.

Algo que me parece maravilloso de estas pequeñas acciones es que, dada su sencillez, rara vez vienen acompañadas de la comparación. Por ejemplo, es raro que alguien quiera ser el mejor abrazador del mundo o el poseedor de la mirada más comprensiva.

El amor no tiene lugar para la comparación y es a través de nuestras pequeñas acciones que nos permitimos amar todos los días. Aún así, no parecemos reparar en el gran poder detrás de estos simples actos.

Decía Teresa de Licieux: “El amor está hecho de pequeños detalles”.

Quiero compartir la hermosa afirmación floral de Buttercup (Ranunculus Occidentalis), esencia floral de Flower Essence Services (FES)recomendada en casos donde la propia valía se ve quebranta por la tendencia a compararse con los demás. La afirmación, de la autoría de Patricia Kaminsky, nos recuerda cómo el poder de lo sencillo se gesta en corazones extraordinarios:

” Mis pequeñas y simples acciones pueden contribuir al bien del mundo.
Reconozco la luz dentro de mí, que es única.
Con gracia y sencillez, ilumino al mundo. ”

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Usually, we forget about the power of small and simple actions. A smile, a compassionate gaze, a gentle gesture. A thank you, a caress, a handshake coming from your heart. To walk together holding hands, a kiss, a slow romantic dance embracing your loved one.

To say “I love you” for the first time.

And for a second, and a third… and for a last time.

One thing I believe is beautiful about these small deeds is that they have no room for comparison. For instance, one rarely aims at being the best “hugger”, or the best “smiler”. In fact, love knows nothing about comparison and it is through our small and simple actions that we allow ourselves to experience love each day. Yet, we do not seem to be aware of the great power behind such simplicity.

Thérèse de Licieux said “Love is made of small deeds”

To finish this post, I want to share Patricia Kaminsky’s affirmation of Buttercup (Ranunculus Occidentalis), a flower essence used for cases when self-value appears broken due to a tendency for comparison with others:

“My quiet, small deeds can contribute to World-Good.
I acknowledge the unique Light within me.
In grace and simplicity, I Light the World.”