La noche oscura del alma

Su padre murió en un accidente. Su madre murió meses después, de tristeza, tal vez. Por si esto fuera poco, su mujer se fue de la casa. No tardó en enterarse de que le estaba siendo infiel. Ese día no pudo más, se derrumbaron las estructuras de su vida, ese día se rompió todo. Pareciera que el corazón de mi amigo hubiera dejado de latir: estaba vivo, pero ya no lo escuchaba. Todo era oscuro, todo estaba destrozado. Nunca pensó llegar a caminar sobre espinas.
 
Yo escuchaba su historia. En sus ojos la luz parecía no existir y aún así, yo sabía que él quería salir adelante. “Por eso estás aquí.”, le dije, “Por eso sigues aquí.”.
 
Sin duda estaba transitando por la noche oscura del alma: ese camino sin sentido, donde el dolor es indescriptible y no existe posibilidad de encontrar consuelo; ahí donde las fuerzas se han ido y el latir del corazón se vuelve un eco; cuando todo está roto y el túnel no tiene luz, ni final.
 
Mientras pensaba en el mensaje de la flor del Sweet Chestnut (Castanea Sativa), del sistema de Edward Bach, le dije: “la luz al final del túnel no es una ilusión: la ilusión es el túnel. La luz siempre ha estado (y estará) ahí. Bajo las espinas, también podemos encontrar una oportunidad para trascender, para volver a ponernos de pie.”
 
“Nunca me he sentido tan solo” fue todo lo que quiso responder. Me quedé en silencio, acompañándolo, de humano a humano.
 
La noche oscura del alma es también un puente entre dos estados en extremo polarizados. Por un lado, está la gran confusión, la más grande e inesperada prueba, el pánico, la impotencia, la rabia enterrada, la herida interminable. Por otro lado está también la oportunidad de redefinir el significado de la esperanza y de la soledad, de dar el salto cuántico, de abrir como nunca nuestra consciencia y así contactar con la libertad transformadora.
 
La noche oscura también nos habla del trayecto del fuego, que deja rastros de calor y destrucción para un comienzar totalmente de cero.
 
La flor Glassy Hyacinth (Triteleia lilacina) que aparece en suelo volcánico, nos enseña con el brillo de sus pétalos, que recorrió el camino del florecimiento nutrido por el fuego. Esta es su afirmación, en palabras de Patricia Kaminski:
 
Estoy dispuesto a enfrentar la adversidad.
 
El descenso en lo profundo de mi alma
forja el fuego de la trascendencia.
 
El juicio del alma se vuelve el triunfo del alma en mi interior.
 
Mis lágrimas se vuelven diamantes de luz para el mundo.

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