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Comenzamos la semana con esta reflexión sobre Lavender (Lavandula officinalis), flor de Flower Essence Services que nos conecta con la necesidad de relajarnos, en especial cuando experimentamos estados de energía nerviosos o de alta tensión.
 
Estos estados pueden surgir como resultado de la sobreestimulación de fuerzas mentales o espirituales, cuasando además agotamiento de las fuerzas físicas y muchas veces insomnio.
 
La flor de la lavanda nos muestra, con su gesto etéreo y a la vez firme, que es posible alinear la sensibilidad del mundo energético (nivel espiritual) con los pensamientos neutrales (niv mental) de tal manera que encontremos el equilibrio en nuestra experiencia cotidiana y podamos entregarnos al profundo descanso nocturno.
 
La afirmación de Lavender, en palabras de Patricia Kaminski, nos evoca su energía relajante:
 
Me permito ser bañado por suaves ondas de relajación.
 
Dejo que los pensamientos del espíritu se humedezcan gentilmente en mi consciencia.
 
Fluyo con tanquilidad entre el mundo terrenal y la espaciosa altura del espíritu.

Pensamientos obsesivos

Hace una semana hablamos de Chestnut bud, flor de Bach que nos ayuda a hacer conscientes los patrones que seguimos repitiendo, como si fuesen lecciones que no logramos asimilar.
 
Chestnut bud es el botón de la flor White chestnut (Aesculus hippocastanum) la cual, al abrirse, expresa este rasgo de repetitividad en el nivel mental.
 
De esta manera, White chestnut nos conecta con la necesidad de descansar la mente y enfocarla en puntos de calma que nos alejen del estancamiento causada por los pensamientos obsesivos. Esta sobreactividad mental se ve comúnmente reflejada en insomnio, evitando que nuestro cuerpo físico se regenere durante el sueño.
 
White chestnut está incluída dentro de la fórmula Flora Sleep, de Flower Essence Services, que se encuentra indicada como apoyo en trastornos del sueño. Compartimos aquí la afirmación de esta fórmula, en palabras de Patricia Kaminski:
 
Este día ha terminado.
Es hora de liberarlo.
Es hora de bendecir todo lo que he hecho.
Es hora de entregarme a algo más elevado.
Es hora de exhalar la confusión.
Es hora de inhalar lo que dirán las estrellas.
Abrázame suavemente, noche estrellada.
Cobíjame con tu canción de cuna luminosa.

Mirar al otro

Comenzamos la semana con el mensaje de Yellow Star Tulip (Calochortus monophyllus),
que nos habla de la empatía hacia los sentimientos y experiencias de los demás.
La vibración de esta flor nos conecta con la receptividad y conciencia social como resultado de la compasión. El gesto de sus pétalos evoca a las orejas de los gatos, listas para escuchar los más sutiles sonidos del exterior.
Desafortunadamente, muchas veces no somos capaces de registrar las necesidades y emociones de los demás, por estar ensimismados en nuestra propia experiencia.
Yellow Star Tulip nos ayuda a voltear hacia el lugar del otro, tan necesario en estos tiempos, para que seamos más conscientes del resultado que nuestras acciones generarán sobre los demás.
Compartimos la afirmación de Patricia Kaminski para esta maravillosa flor:
La compasión es un círculo de aceptación.
 
Escucho lo que me habla en la voz de los demás.
 
Siento el efecto de mis acciones en el alma de los otros.
 
El amor crece más radiante dentro de mí.

Lecciones que se repiten

A través de la lectura de libros, al imaginar situaciones, o al escuchar historias, podemos llegar a sentir que estamos teniendo una experiencia de vida. Podemos incluso leer noticias y sentir que estamos en peligro, aunque en ese momento no sea así. Si pasamos demasiado tiempo imaginando, leyendo, o escuchando historias, podríamos perdernos de cultivar la inteligencia derivada de la experiencia propia. A este tipo de inteligencia se le conoce como sabiduría, porque involucra también nuestro cuerpo físico y nuestro espíritu, no solo la mente y las emociones.
 
Decía el Dr. Edward Bach que la vida era un “día de escuela para el alma, y que había que aprovechar el tiempo poniendo atención a las lecciones. A veces, sin embargo, nos resistimos a darnos cuenta si estamos aferrados a algún patrón o comportamiento repetitivo. Para ello, es necesario auto-observarnos y dirigirnos fuera de nuestra zona de comfort, con la incomodidad que ello implica. En este acto donde la voluntad se exrpresa para aprender activamente su lección, se forja la sabiduría.
 
La flor de Chestnut bud (Aesculus hippocastanum), del sistema de Flores de Bach, representa el deseo de salir de la rueda del karma para afirmarnos a través del aprendizaje de nuestra alma. Esta es el mensaje de Chestnut bud, en palabras de Patricia Kaminski:
 
Estoy dispuesto a aprender de mis lecciones de vida.
Estoy abierto al nuevo potencial y a la posibilidad.
Estoy despierto a la vida, mi maestra.
Busco la sabiduría como un regalo.”

La noche oscura del alma

Su padre murió en un accidente. Su madre murió meses después, de tristeza, tal vez. Por si esto fuera poco, su mujer se fue de la casa. No tardó en enterarse de que le estaba siendo infiel. Ese día no pudo más, se derrumbaron las estructuras de su vida, ese día se rompió todo. Pareciera que el corazón de mi amigo hubiera dejado de latir: estaba vivo, pero ya no lo escuchaba. Todo era oscuro, todo estaba destrozado. Nunca pensó llegar a caminar sobre espinas.
 
Yo escuchaba su historia. En sus ojos la luz parecía no existir y aún así, yo sabía que él quería salir adelante. “Por eso estás aquí.”, le dije, “Por eso sigues aquí.”.
 
Sin duda estaba transitando por la noche oscura del alma: ese camino sin sentido, donde el dolor es indescriptible y no existe posibilidad de encontrar consuelo; ahí donde las fuerzas se han ido y el latir del corazón se vuelve un eco; cuando todo está roto y el túnel no tiene luz, ni final.
 
Mientras pensaba en el mensaje de la flor del Sweet Chestnut (Castanea Sativa), del sistema de Edward Bach, le dije: “la luz al final del túnel no es una ilusión: la ilusión es el túnel. La luz siempre ha estado (y estará) ahí. Bajo las espinas, también podemos encontrar una oportunidad para trascender, para volver a ponernos de pie.”
 
“Nunca me he sentido tan solo” fue todo lo que quiso responder. Me quedé en silencio, acompañándolo, de humano a humano.
 
La noche oscura del alma es también un puente entre dos estados en extremo polarizados. Por un lado, está la gran confusión, la más grande e inesperada prueba, el pánico, la impotencia, la rabia enterrada, la herida interminable. Por otro lado está también la oportunidad de redefinir el significado de la esperanza y de la soledad, de dar el salto cuántico, de abrir como nunca nuestra consciencia y así contactar con la libertad transformadora.
 
La noche oscura también nos habla del trayecto del fuego, que deja rastros de calor y destrucción para un comienzar totalmente de cero.
 
La flor Glassy Hyacinth (Triteleia lilacina) que aparece en suelo volcánico, nos enseña con el brillo de sus pétalos, que recorrió el camino del florecimiento nutrido por el fuego. Esta es su afirmación, en palabras de Patricia Kaminski:
 
Estoy dispuesto a enfrentar la adversidad.
 
El descenso en lo profundo de mi alma
forja el fuego de la trascendencia.
 
El juicio del alma se vuelve el triunfo del alma en mi interior.
 
Mis lágrimas se vuelven diamantes de luz para el mundo.

La máscara detrás del cuarto oscuro

Hace días leí la publicación de una amiga, donde expresaba su desacuerdo en cómo inician muchas relaciones de pareja. “No escondan sus defectos, tarde o temprano salen a la superficie”, decía. Leer esto me conectó con el concepto de la sombra, de la oscuridad, con el arquetipo de la máscara, con la mentira.
Después me vino a la mente el libro de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, del cual comparto la siguiente frase:
“Hay un aire de muerte, una idea de mortalidad en la mentira que es de forma precisa lo que más odio y detesto en el mundo, lo que más me gustaría olvidar.”
Nuestra sombra vive en el corazón de las tinieblas, que podemos imaginar como un cuarto oscuro, sin ventanas, con la puerta cerrada. En este cuarto vamos acumulando la furia, las decepciones, el rechazo, el miedo y todo aquello de lo que hemos querido deshacernos.
Resulta lógico, si yo no quiero a mi sombra, ¿quién más la va a querer? ¿Y quién me va a querer a mí con esta sombra? Hay miedo entonces a quedarnos solos, a que nos abandonen nuestra pareja, nuestros padres y en el caso más extremo, Dios (cualquiera que sea la representación que éste tenga en nuestras vidas).
Huir de nuestra sombra nos desconecta de nosotros mismos, de nuestra humanidad, de nuestra intuición. Decía Edward Bach que la oscuridad se equilibra con luz. Es cuestión de abrir la puerta del cuarto oscuro, reconociendo, primero, que este cuarto existe.
Compartimos la afirmación de Black Eyed Susan (Rudbeckia hirta), flor del sistema de Flower Essence Services que nos ayuda a conectar con la oscurida en el centro de nuestra luz. El gesto de la flor es el de irradiar confianza (amarillo intenso) a partir del reconocimiento de un núcleo oscuro (la sombra). Puedes hacer esta afirmación para conectar con la vibración de Black Eyed Susan:
Me sumerjo en la oscuridad más íntima de mi alma.
 
En esta oscuridad emerge una nueva luz de entendimiento.
 
Yo soy la luz que ilumina esta oscuridad.
Afirmación de Patricia Kaminski.

Inhala, exhala…

La verdadera muerte es el estancamiento. Sin movimiento no hay vida. Sin desplazamiento no hay experiencia. Lo estático es una ilusión.
Todo vibra.
Por eso el sufrimiento humano proviene del estancamiento (resistencia). Intenta respirar y no sueltes el aire que entró a tus pulmones. Ahora suelta el aire y no dejes que entre nada más del exterior. Morirías de asfixia en ambos casos.
La vida se trata de comprender ese ritmo. Si retienes, te estancas. Si no dejas entrar, te estancas. Entre el dejar entrar y el dejar salir aparece una danza en medio del pasado y del futuro: el momento presente. Quien no sabe disfrutar del presente sufre el dolor de retener el aire, padece la angustia de cerrar las puertas al oxígeno que amorosamente brinda la atmósfera.
Entre el pasado y el futuro se encuentra tu voluntad para aceptar que el universo es el mismo afuera y adentro. La idea de la separación del hombre y el universo es tan falsa como la idea de lo estático.
Así, el ritmo de la vida se basa en dos notas:
Atracción, expansión –> El corazón impulsando la sangre que corre en nuestros ríos interiores.
Expansión, atracción –> El pulmón adaptando nuestro espacio interior a la naturaleza infinita del universo.
¿Te has preguntado si tu vida es una melodía que incluye estas dos notas en verdadero equilibrio? ¿vives en el pasado? ¿vives con apegos? ¿tienes miedo a que te abandonen? ¿te enfocas en la carencia? Si tu respuesta es sí, tal vez estés reteniendo el aire. Es hora de soltar.
Si por el contrario, eres de los que esperan a que algo ocurra para ser felices, desconfías, vives con miedo a ser traicionado y te enfocas en el exceso, entonces tal vez estés cerrando el paso al oxígeno. Es hora de dejar entrar.
No me extraña que en las prácticas de meditación siempre aconsejen concentrarse en la propia respiración como la acción completa de atraer y expandir el aire hasta hacerse consciente de ese preciso momento en que la inhalación se vuelve exhalación.
Hoy apareció la flor de Lemon (Citrus limon), con su afirmación que nos recuerda que la claridad de la mente tiene que ver con la consciencia de nuestra respiración. Puedes repetir esta afirmación de Patricia Kaminski para vibrar con la energía de esta esencia floral de California:
Expando mi atención hacia la dulce plenitud de mis sentidos.
 
Contraigo mi atención hacia el punto nítido de mi conocimiento.
 
Me sueño a mí mismo despierto, y abro los ojos a mis sueños.
 
Estoy consciente y receptivo para comprometerme de lleno con la vida.