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El poder de lo pequeño

A menudo olvidamos el poder de las simples y pequeñas acciones. Una sonrisa, una mirada comprensiva, un gesto amoroso. Un gracias, una caricia, un apretón de manos con el corazón. Caminar tomados de la mano, un beso de buenas noches, bailar abrazados despacito.

Un “Te amo” dicho por primera vez.

Y por segunda, y por tercera… y por última.

Algo que me parece maravilloso de estas pequeñas acciones es que, dada su sencillez, rara vez vienen acompañadas de la comparación. Por ejemplo, es raro que alguien quiera ser el mejor abrazador del mundo o el poseedor de la mirada más comprensiva.

El amor no tiene lugar para la comparación y es a través de nuestras pequeñas acciones que nos permitimos amar todos los días. Aún así, no parecemos reparar en el gran poder detrás de estos simples actos.

Decía Teresa de Licieux: “El amor está hecho de pequeños detalles”.

Quiero compartir la hermosa afirmación floral de Buttercup (Ranunculus Occidentalis), esencia floral de Flower Essence Services (FES) recomendada en casos donde la propia valía se ve quebranta por la tendencia a compararse con los demás. La afirmación, de la autoría de Patricia Kaminsky, nos recuerda cómo el poder de lo sencillo se gesta en corazones extraordinarios:

” Mis pequeñas y simples acciones pueden contribuir al bien del mundo.
Reconozco la luz dentro de mí, que es única.
Con gracia y sencillez, ilumino al mundo. “

La vida de la flor

No quiero ser una flor de invernadero. No quiero luz artificial, ni cuatro paredes que me protejan del viento, ni un sistema de riego que nutra mis raíces a tiempo. No quiero certidumbres ni pétalos perfectos en un supermercado.

Quiero vida con golpes y alegrías, quiero amores con riesgos y caídas y que nadie corte las espinas de mi tallo, que no solo en mis rosas encontrarán belleza.

Que la atmósfera penetre con su lluvia el vientre de la tierra donde aguarda confiada mi semilla; así aprenderé a abrir los ojos en la oscuridad.

Que el sol proyecte la fuerza de su luz sobre mi ser; así sabré confiar en el cálido gesto de su rayo.

Que el viento me acaricie a veces y a veces también me haga temblar; así podré entender el valor de mis raíces y mis ramas.

Quiero ser yo quien revele mis colores y le cuente al universo mis secretos. Así hablaré de triunfos y batallas perdidas, de amores y caídas, de abandonos y de la sonrisa en mi corazón, esa semilla que emprendió su viaje desde la flor a las entrañas de la tierra, confiando así su viaje de regreso a la luz como flor nueva.

Lugares comunes

No existen los lugares comunes, solo perdemos la capacidad de admirar el entorno tantas veces visitado. No hay palabras vacías, sino corazones cansados de repetirlas sin eco en sus latidos. Lo ordinario es ilusión de quien ha renunciado a la habilidad de sorprenderse, de quien ha olvidado la magia.

El tedio desconecta, lo conocido entume, lo predecible abruma. Detrás de todo esto está la decepción, esa herida que se abre cuando nos han fallado una y otra vez y así dejamos de otorgar el beneficio de la duda. La decepción cierra puertas y decimos: todos los hombres son iguales, yo no creo en el amor, la gente no cambia, esa alternativa es inútil, la sociedad está podrida, no hay futuro.

No digo con esto que nos quedemos por siempre en el mismo lugar. Puedo elegir dejar una relación, terminar una amistad, renunciar a un empleo o alejarme de un familiar simplemente porque elijo ser fiel a mi corazón. Sin embargo, lo anterior no implica dejar de creer en los demás: todos podemos cambiar.

Todos.

No importa el camino que elijamos: la magia no conoce de rutas certeras ni de manuales con instrucciones precisas. La gran fuerza de la magia se llama fe y consiste en no dejar de creer en uno mismo y en los demás. Pero más allá de todo, en su núcleo, la fe radica en no dejar de creer en la vida tal y como es, con todas sus lecciones, sorpresas y caídas; no dejar de creer en la vida aún con la absoluta incertidumbre de nunca saber cómo será el siguiente día.

Hace unas semanas me encontré la flor de Green Cross Gentian (Frasera speciosa) mientras caminaba en la cima de una montaña en la Sierra de Coahuila, México. Tomé la foto que comparto en esta publicación. La esencia de esta flor ayuda, de acuerdo al sistema de Flower Essence Services (FES), a recuperar la fe en la humanidad después de experiencia devastadoras. Termino con esta afirmación floral de Patricia Kaminsky:

” Tengo fe en el futuro de la Tierra y de sus habitantes.
Pido que sanen las cuatro direcciones de la Tierra.
Cargo con la cruz de la Tierra a pesar de las dificultades.
Mi amor por la Tierra y por toda la humanidad llena con fuerza mi espíritu.

La sombra que no se ve

Hace poco me decía una amiga que había identificado una tendencia a idealizar a los hombres que llegaban a su vida. “En el fondo busco que sean perfectos y luego terminan decepcionándome”, comentaba. Me puso a pensar. “No creo que busquemos la perfección al idealizar a la pareja”, le dije. “Idealizamos para no darnos cuenta del dolor que llevamos dentro”.

Ahora lo veo así. Al no ser conscientes de nuestra propia sombra, buscamos engancharnos con la idea de personajes que inventamos para que nos ayuden a alejarnos de lugares incómodos. Más que enamorarnos de quien es, nos enamoramos de quien queremos que sea: construímos la pareja perfecta para huir de nosotros mismos.

Claro, esto ocurre cuando algo duele tanto que la opción más factible es voltear y pretender que no pasa nada. Desconectamos de nuestra verdadera esencia, oímos cada vez menos nuestra voz interior y comenzamos a asignar atributos ad-hoc a nuestra historia: “nunca me va a dejar”, dice el adulto que aún llora la muerte o el abandono de sus padres; “me necesita tanto, ha sufrido mucho pero con mi amor va a cambiar”, piensa la esposa violentada que repite el patrón de heroína y mártir que aprendió en su infancia; “no puedo vivir sin ella”, dice el niño interior del adulto que tuvo una infancia de sobreprotección. La lista es larga.

Por eso es primordial que nos hagamos conscientes del dolor, de la ira, del miedo y la tristeza que llevamos dentro. Estas emociones no son malas, buscan habitarnos, somos su casa y requieren de nosotros un espacio para ser abrazadas amorosamente. Solo abriéndoles la puerta entrará la luz que nos dejará ver a estos invitados “incómodos” como REALMENTE son, no como queremos que sean. De esta manera, al idealizar a la pareja idealizamos también a las emociones incómodas, cerramos puertas, nos alejamos de aceptar lo que es y en última instancia nos perdemos de la oportunidad de conocernos a nosotros mismos.

A veces imagino al acto de florecer como el momento en el que la planta llega a conocerse a sí misma tan profundamente que no le queda más que mostrar su esencia con el mundo, así, floreciendo, compartiendo inevitablemente toda la luz que llegó a su interior.

Flores relacionadas: agrimony, black-eyed Susan.

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Idealizing our partner is more related with covering uncomfortable emotions than with the search for perfection. By not being conscious about our own shadow we seek for engaging with self-invented characters that we impose onto other humans. The aim of this is to unconsciously get away from our own pain, sadness, ire and any emotion that is difficult to bring out to surface as it has been confined into our most profound caves.

The greater the pain, the deeper the confinement. It is then more feasible to pretend the feelings are not there. Of course, with the help of the character we built, such endeavor is easier. “He is never going to leave me”, says the adult whom still cries the death or the abandonment of one of her parents; “he needs me so much, he’s been through lots of suffering and my love is going to change him”, thinks the wife who is repeating learned patterns from her martyr mother figure; “I can’t live without her”, murmurs the inner child of a man who was overprotected. The list continues endlessly.

This is why it is primordial for us to become conscious about the origin of the “bad” emotions that keep knocking at our doors. In fact, no emotion should be labeled as good or bad: they simply search for a space inside of us so that they can be embraced by our love. Only by opening up to all emotions will the light of consciousness allow us to see them as they REALLY are. It is then when we stop trying to replace pain for strength, sadness for joy and ire for peace. Instead, acceptance to what is occurs and we let go, magic happens and a true transformation takes place.

Idealizing our partner means idealizing the emotions we are unfamiliar with. By closing our doors to the uncomfortable we supress the chance to know our true essence.

Sometimes I imagine the act of flourishing as the moment when the plant gets to know herself so deeply that the only gesture she is capable of is to show her true essence with the world by inevitably sharing all the light she has let in.

That is the beauty we see in flowers.

Related flowers: agrimony, black-eyed Susan.

El bueno, el malo y la mariposa

Las categorías son necesarias para estructurar la realidad, para comunicarnos unos con otros, para tener referencias comunes. Sin embargo, desde que nacemos la sociedad comienza a cortarnos en pedacitos que deben caber perfectamente dentro de cajitas predefinidas, dictando prácticamente nuestro camino en la vida. Género, raza, nacionalidad, nivel económico, religión: de inmediato nos tatúan las expectativas de cómo tenemos que ser.

Pronto aprendemos qué es bueno y qué es malo. Transferimos después este juicio a otros seres humanos. Tú eres malo, yo soy bueno. Tú eres bueno, yo soy malo. La víctima, el victimario. El marido infiel, el hijo ingrato, la madre abnegada. Comenzamos a tomar partido. Aprendemos a separarnos. Esta separación es suelo fértil para el miedo, la angustia, la soledad, la desconfianza, la culpa y una lista interminable de emociones que piden a gritos un espacio para trascender hacia la comprensión de las cosas más allá de las categorías.

La ilusión más dolorosa de la humanidad es la separación.

La separación es también notable no solo a nivel individual sino a nivel colectivo. Las noticias de muerte y destrucción son cada vez más frecuentes: matanzas, hambrunas, represión brutal por parte de los gobiernos, guerras. Ante el horror que ocurre en todas partes del mundo, no queda sino preguntarnos hacia dónde vamos como humanidad ¿Habrá realmente un mundo mejor?

Yo creo que sí.

Todo depende de las decisiones que tomamos en cada instante de nuestra vida. Ahí está el poder que el individuo puede ejercer en el colectivo. Esa es la verdadera fuerza de tu decisión. La realidad está conformada por decisiones, una tras otra, pequeñitas, imperceptibles, tan sutiles como el aleteo de una mariposa.

Imagina dos mundos posibles, casi idénticos. Ahora incluye en uno de ellos a una mariposa. En el largo plazo, estos dos mundos terminarán siendo muy diferentes, en particular en uno de ellos puede ocurrir un tornado, mientras que en el otro no. A esto se le conoce como el efecto mariposa y fue acuñado por el meteorólogo y matemático Edward Lorenz con referencia a la sensibilidad a variaciones pequeñas en las condiciones iniciales de un sistema dinámico.

Tú participas activamente en la creación de la realidad. Tus decisiones son alas de mariposa capaces de generar grandes cambios. Imagina ahora la realidad de la humanidad conformada por miles de millones de mariposas. Ninguna de ellas es más importante que otra, pues entre todas conforman la gran fuerza del colectivo al que pertenecemos.

Salte por un momento de las caja de “bueno” y “malo” y visualiza el espectáculo de millones de seres que asemejan flores flotando en el infinito. Esa es la humanidad. Tu consciencia está ahí, vibrando con fuerza.

Tú, ¿Hacia dónde diriges tu vuelo?

No hay separación. No hay diferencia. Respiramos el mismo oxígeno, nos da calor el mismo sol, nos cobija la misma luna y nos alimenta la misma tierra.

Nos une la misma sangre.

El gran dolor del mundo refleja el gran dolor individual de la separación. En nosotros está el poder de decidir nuestros actos individuales con la claridad de una consciencia que ya no se separa, sino que es capaz de resonar con la vibración de otros miles de millones de seres.

Este es el mensaje de la flor de Splendid Mariposa Lily (Calochortus Splendens) de Flower Essence Services y que aparece en la imagen de esta publicación: la madre universal abraza a la humanidad para recordarnos que todos somos sus hijos.

Patricia Kaminsky y Richard Katz se refieren a Splendid Mariposa Lily con un poema de Mary Ann Evans. Aquí unas líneas, para terminar esta publicación.

“El coro invisible”

Esta es la vida que viene
Y que los mártires han hecho más gloriosa
Que sea yo el cielo más puro
Que sea para otras almas
La copa de fuerza en su gran agonía
Que encienda su entusiasmo generoso
Que les alimente solo de amor puro
Que cause las sonrisas que no tienen crueldad
Que sea la dulce presencia de la bondad que se esparce
¡Y se difunda aún mas intensa!
Para unirme así al coro invisible
Cuya música es la alegría del mundo.

Flores relacionadas: green cross gentian.

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Categories are necessary for structuring reality, for communicating to each other, for finding a common ground. From the moment we are born, however, society starts cutting us into small pieces that have to fit into predefined boxes, practically dictating what our lives should be. Gender, race, nationality, social status, religion: we are immediately tattooed with expectations on what we should become.

Soon we learn how to judge good from bad. We later transfer this judgement to other humans. You are bad, I am good. You are good, I am bad. The victim, the victimiser. The cheater husband, the ungrateful son, the abnegated mother. We start taking sides. We learn how to separate. This separation is fertile soil for fear, anguish, loneliness, distrust, guilt… and the list of emotions seeking for a space to transcend towards comprehension beyond categorisation seems endless.

The most painful illusion of humanity is separation.

Separation is not only noticeable at the individual level, but at the collective level. News about death and destruction are becoming more frequent: carnages, famines, brutal repression of our governments, wars. Before the horror occurring around the world, it is impossible not to question ourselves about where we are heading as humanity. Is there really a better world?

I think there is.

Everything depends on the decisions we take each instant of our lives. There lies the power of the individual over the collective. That is the true strength of your decisions. Reality is conformed by decisions, step by step, an almost imperceptible sequence, as subtle as the flutter of the wings of a butterfly

Imagine two posible worlds, almost identical, except from one butterfly that exists in one of them. In the long term, these two worlds will end up being completely different, particularly, in one of them there will be a tsunami as an indirect effect of the flutter of the butterfly. This is known as the butterfly effect and was introduced by the meteorologist and mathematician Edward Lorenz, as a way to explain the sensitivity of dynamic systems to small variations in the initial conditions.

You participate actively in the creation of reality. Your decisions are as wings of a butterfly capable of generating big changes. Imagine now that the reality of humanity is shaped by several thousand million butterflies. None of them is more important than the other as all of them make the great force of the collective consciousness we belong to.

Take a step out of the boxes of “good” and “bad” and visualise millions of beings resembling flowers suspended at infinity. This is humanity. Your consciousness belongs there, fluttering, vibrating with strength.

Where are you directing your flutter at?

There is no separation. There is no difference at the core. We all breathe the same oxygen, we are all given heat by the same sun, covered by the same moon, fed by the same earth.

The same blood unites us.

The great pain of humanity is a reflection of the great pain of each individual. We have the power to decide our individual actions with the clarity of a consciousness which no longer separates, but is capable of resonating at unison with the vibration of thousands of millions of other human beings.

This is the message of  Splendid Mariposa Lily (Calochortus Splendens) of Flower Essence Services (featured as image of this post): the universal mother embraces humanity to remind us that we are all her children.

Patricia Kaminsky and Richard Katz refer to Splendid Mariposa Lily with a poem of Mary Ann Evans. Here are some lines to finish this post.

 

“The choir invisible”

This is life to come,
Which martyred men have made more glorious
For us who strive to follow. May I reach
That purest heaven, — be to other souls
The cup of strength in some great agony,
Enkindle generous ardor, feed pure love,
Beget the smiles that have no cruelty,
Be the sweet presence of a good diffused,
And in diffusion ever more intense!
So shall I join the choir invisible
Whose music is the gladness of the world.

Related flowers: green cross gentian.


By Steve Berardi from Long Beach, CA, United States [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)%5D, via Wikimedia Commons

Corazón y pulmón

La verdadera muerte es el estancamiento. Sin movimiento no hay vida. Sin desplazamiento no hay experiencia. Lo estático es una ilusión.

Ni siquiera las partículas subatómicas tienen ganas de estarse quietas.

Todo vibra.

Por eso el sufrimiento humano proviene del estancamiento. Intenta respirar y no sueltes el aire que entró a tus pulmones. Ahora suelta el aire y no dejes que entre nada más del exterior. Morirías de asfixia en ambos casos.

La vida se trata de comprender ese ritmo. Si retienes, te estancas. Si no dejas entrar, te estancas. Entre el dejar entrar y el dejar salir aparece una danza en medio del pasado y del futuro: el momento presente. Quien no sabe disfrutar del presente sufre el dolor de retener el aire, padece la angustia de cerrar las puertas al oxígeno que amorosamente brinda la atmósfera.

Entre el pasado y el futuro se encuentra tu voluntad para aceptar que el universo es el mismo afuera y adentro. La idea de la separación del hombre y el universo es tan falsa como la idea de lo estático.

Así, el ritmo de la vida se basa en dos notas:

Atracción, expansión –> El corazón impulsando la sangre que corre en nuestros ríos interiores.

Expansión, atracción –> El pulmón adaptando nuestro espacio interior a la naturaleza infinita del universo.

¿Te has preguntado si tu vida es una melodía que incluye estas dos notas en verdadero equilibrio? ¿vives en el pasado? ¿vives con apegos? ¿tienes miedo a que te abandonen? ¿te enfocas en la carencia? Si tu respuesta es sí, tal vez estés reteniendo el aire. Es hora de soltar.

Si por el contrario, eres de los que esperan a que algo ocurra para ser felices, desconfías, vives con miedo a ser traicionado y te enfocas en el exceso, entonces tal vez estés cerrando el paso al oxígeno. Es hora de dejar entrar.

No me extraña que en las prácticas de meditación siempre aconsejen concentrarse en la propia respiración como la acción completa de atraer y expandir el aire hasta hacerse consciente de ese preciso momento en que la inhalación se vuelve exhalación.

Respira, simplemente respira. Pero no lo hagas solo para mantenerte vivo. Respira para vivir.

Creo que por eso me gusta pasar el tiempo viendo a las flores de mi jardín: ellas saben respirar y parecen estar siempre dispuestas a enseñarnos cómo.

Flores relacionadas: chicory, vervain.

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Stagnation is the only death. There is no life without motion. There is no experience without displacement. Static nature is an illusion.

Not even subatomic particles show the intention to remain still.

Everything is vibration.

This is why human suffering comes from stagnation. Try to breathe then retain the air inside you. Now release the air and do not breathe any more oxygen in. Not nice, isn’t it?

Life is about embracing this rhythm. If you retain, you become stagnant. If you do not let in, you become stagnant. In the middle of letting in and letting out appears a dance between past and future: the present moment. Not flowing with the present means suffering from the pain of indefinitely retaining the air; it also means the opposite, feeling the anguish of closing the doors to the love of the atmosphere.

Between past and future there lies your will to accept that the universe is the same inside and outside. The idea of separation between men and universe is just as false as the idea of a static nature.

Thus, the rhythm of life is based on two notes:

Attraction, expansion –> your heart pulsating the blood traveling through your inner rivers.

Expansion, attraction –> your lungs adapting your inner space to the infinite nature of the universe.

Have you ever wondered whether your life is a melody playing these two notes in equilibrium? Do you live in the past? Are you afraid of being abandoned? Do you focus on lack? If your answer is yes, maybe you are holding oxygen. Maybe it is time to let go.

If, on the contrary, you are the kind of person who waits for something to happen so that you can be happy, who lives afraid of being betrayed and focuses on excesses, maybe you are resistant to breath in. Maybe it is time to open yourself to the love of the universe.

I am not surprised by the fact that a common practice in meditation is to make us concentrate in our own breathe. Inhale, exhale. Attract, expand. Be conscious of that particular moment where the change of direction occurs.

Breathe. Simple breathe. But do not do it just to keep yourself alive. Do it to live.

Maybe this is why I like to spend lots of time watching the flowers of my garden: they know how to breathe and seem to be always eager to teach.

Related flowers: chicoryvervain.

La madre y la figura materna

A través de la relación con la madre conocemos el poder de lo femenino. Esta relación nos abre las puertas al mundo de las emociones, al sentir, al lenguaje del corazón.

La relación con la madre, sin embargo, no es lo mismo que la relación con la figura materna. La primera se vive desde la infancia con el ser que identificamos como proveedor de amor incondicional, sea o no nuestra madre biológica. La segunda se construye en nuestro interior a lo largo de nuestra vida para ayudarnos a seguir los anhelos de nuestro corazón.

Mientras que en la infancia y adolescencia la relación con la madre es crucial, en nuestra edad adulta, la conexión con la figura materna se vuelve primordial. Si ésta no ocurre en equilibrio, de manera inconsciente buscaremos compensar las carencias o excesos relacionados con lo femenino. Este desequilibrio se manifiesta muchas veces en el terreno amoroso, en el que identifico dos direcciones principales.

La primera tiene que ver con lo que yo necesito RECIBIR. Si proyecto en mi pareja mi necesidad de ser aceptado incondicionalmente, viviré mi relación desde un estado receptor (como un hijo). Esto termina generando frustración, pues los límites y necesidades expresados por mi pareja tienden a ser interpretados por mí como exigencias injustas. Peor aún, doy por sentado el amor de mi pareja, lo cual me previene de experimentar la belleza de dar. En este caso, como un bebé, busco recibir el cuidado y confort de mamá bajo la realidad infantil de que “no importa lo que yo haga, mi pareja (mamá) siempre estará a mi lado”.

La segunda dirección se refiere a lo que yo necesito DAR. Si yo proyecto en mi pareja mi necesidad de amar, entonces no seré capaz de fijar límites y respetarlos, pasando por alto actitudes tóxicas y situaciones insostenibles, preocupándome solo en cuidar que a mi pareja no le falte lo necesario para ser feliz, como lo haría una madre. Esto también genera frustración pues me prohibo merecer, me olvido de mí.

No es casualidad que las relaciones de codependencia se formen del desequilibrio que surge entre grandes dadores y grandes receptores.

Te invito a recordar cómo ha sido tu relación con tu madre ¿Ha habido rechazo, ausencia, abandono o carencia? o en el extremo opuesto ¿la viviste con sobreprotección, exceso, idolatría e incapacidad de poner límites? Ahora piensa desde qué lugar has vivido tus relaciones de pareja. No se trata de buscar tres pies al gato y tampoco es cuestión de que juzgues a mamá, sino de que reflexiones sobre qué tan equilibrada ha sido tu conexión con el amor incondicional, es decir, cómo has construido a la figura materna.

A mamá no puedes ni debes cambiarla, mucho menos te corresponde idealizarla o deshumanizarla. Ella hizo lo que pudo con lo que tuvo. Si tú eres madre sabrás de lo que estoy hablando. La mejor manera de agradecer y honrar su amor es siendo fiel a tu corazón. A quien sí puedes reconstruir, sin embargo, es a la figura materna, porque esa figura estará contigo mientras vivas y la forma que le des no depende de tu madre, sino de ti. Esa figura materna te permitirá vivir auténticamente tu propio lenguaje del corazón, que es también el de las emociones. Cuando intento describir en mi interior a la figura materna visualizo lo siguiente:

Un manto de estrellas que me cubre mientras duermo.

La tierra que me abraza en sus profundidades para que yo pueda florecer.

El agua de un río que fluye para llevar a su paso el dolor que aflige mi alma.

La luna que me habla en sueños para llevar luz a mi consciencia.

Los brazos de mi madre que al rodearme me hacen comprender que su amor no conoce condiciones.

La esencia floral de Mariposa Lilly (Calochortus leichtlinii), de Flower Essence Services (FES) cuya foto aparece en esta publicación, representa muy bien esa conexión con la figura materna. Comparto en estas líneas la hermosa afirmación que Patricia Kaminsky creó para esta flor:

“El manto divino de la madre universal me rodea.
me reconforto en su amoroso cuidado.
Yo soy parte de la familia humana
cobijada en una cuna de amor espiritual.”

Al contactar con la energía de ese amor incondicional, puedes también abrirte al mundo emocional, permitiéndote dar y recibir el verdadero amor de pareja, el único que puede estar conectado con el anhelo de tu corazón: el amor que viaja en ambas direcciones.

Flores relacionadas: chicory, centaury, splendid mariposa lilly.

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The power of the feminine is introduced to us by our mother or by the caregiver from whom we identify to be our source of unconditional love. This opens the doors to the world of emotions, to the magic of feelings, to the language of our hearts. The relationship with our mother, however, does not define how we relate with the feminine in our adulthood. Instead, it is our relationship with the mother figure which is responsible of that. Unlike our mother, our mother figure is continuously being built by each of us along our lives so that we can contact with the realm of emotions in a balanced manner.

It is during our love life where excesses or absences of unconditional love (relationship with mother figure) become manifested in situations where we are usually not aware.

For instance, if I need to RECEIVE because I relate with my mother figure from a place of absence, then I might tend to demand this from my partner, getting frustrated when she sets limits or expresses her own needs, which I interpret as unfair to me. This is mostly the way a child sees her mother. On the contrary, if I need to GIVE because I relate with my mother figure from a place of excess, then I might tend to overprotect my partner, getting frustrated as I (unconsciously) do not authentically allow myself to deserve being taken care of. It is easy to see why codependency relationships occur between big givers and big receivers.

I invite you to think about how your relationship with your mother has been. Has there been rejection, lack of acceptance, abandonment? Or have you lived this relationship from a place of excess of affection, idolatry and inability to set limits? Now think about how you have lived your love life. Is there any pattern that you identify? The aim of this reflection is not judging our mothers, as we have to understand that they did the best they could with what they have (as every human being). However, you can always try to assimilate whether your relationship with your mother has affected your relationship with your mother figure.

I like to imagine the concept of mother figure using the following analogies:

A mantle of stars which covers me while I sleep.

The earth that embraces me into her depths so I can flourish.

The water of a river flowing to wash away the pain of my soul.

The moon who talks to me in dreams to bring light to my consciousness.

The arms of my mothers that, when surrounding me, make me feel that I am loved with no conditions.

The flower essence of Mariposa Lilly (Calochortus leichtlinii) of Flower Essence Services (FES) represents beautifully this connection with mother figure. These are the lines written by Patricia Kaminsky for the affirmation of this flower:

” The healing mantle of the Divine Mother surrounds me.
I am nurtured with loving support.
I am a member of the Human Family,
protected in a cradle of Spiritual Love.”

By contacting with the energy of unconditional love, you can also open yourself to the world of emotions, allowing yourself to give and receive the love you deserve, the one connected with the beats of your heart: a love that pulsates in both directions.

Related flowers: chicory, centaury, splendid mariposa lilly.


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