¿Por qué estamos solos?

A algunos, la vida les ha llevado a vivir experiencias de soledad involuntaria; se sienten abandonados, viven añorando una visita, una llamada. Otros, por el contrario, prefieren la compañía de sí mismos al punto que no dejan entrar a nadie en su espacio. En ambos casos, la soledad se vuelve un aislamiento que, a largo plazo, se cimienta en el miedo. En aislamiento, se cierran puertas, y corazones. A puerta cerrada, nos quedamos con un intenso deseo de ser escuchados.

A diferencia del aislamiento, la soledad saludable es el paisaje del silencio, y es en silencio donde aparecen los paisajes más claros, donde surge nuestra voz más profunda.

La esencia floral de Heather (Calluna Vulgaris), trabaja la vibración de la calma interior para poder escucharnos a nosotros mismos y, en consecuencia, escuchar a los demás. Si observáramos el impulso de hablar sobre nosotros, de hacer valer nuestro punto de vista, seríamos mejores interlocutores y sabríamos el peso de cada una de nuestras palabras.

Con sus suaves tonalidades rosa y purpúrea, Heather nos ayuda a hacer consciente, como ella, la atención de lo que emerge en un mar repleto de voces, incluyendo la nuestra.

 

El camino

Errores, errores, errores. Se repiten, uno tras otro. Desfilan empeñados en vernos a los ojos, buscan confundidos explicaciones a nuestra huída sin sentido, nos hablan con distintos matices esperando que por fin aceptemos el eterno regalo con el que aparecen: el movimiento.

El miedo a equivocarnos se origina en la mente que viene a convencernos de que es mejor dejar nuestros lagos inmóviles, nuestra atmósfera vacía y nuestras flores envueltas en la seguridad de la falsa eternidad.

Al errar sus pasos. el caminante se siente perdido, abandonado por sus propias pisadas que lo llevaron a un lugar oscuro y frío. Llega entonces el miedo que obstruye el movimiento y paraliza las piernas en medio de la bruma de la culpa, del enojo y el dolor.

Pero no. El miedo no es a equivocarnos.

El miedo es a darnos cuenta de que viajero y sendero son la misma cosa.

Nadie más que tú podrá pisar tus pasos. Nadie puede volverse tu sendero. Observa qué hay afuera para huir de tu creación y seguirás llamando a otros que te indiquen el camino que no es verdadero para ti. Escucha con amor a los demás, permítete ser acompañado de quien tenga una noble intención, pero no olvides que los ojos de quien ve hacia adentro no hablan de errores, sino de maestros que guían a través de la intuición.

La afirmación floral de Patricia Kaminsky sobre la flor de Bach Cerato (Ceratostigma willmottiana) describe perfectamente la vibración de esta esencia floral que nos habla del maestro interior que habita en cada uno de nosotros, que nos invita a reconocer que somos el camino a nuestra propia verdad, el sendero de ese milagrosa oportunidad que llamamos Vida:

“Aprendo a oir con mi propia voz.
Confío en mi conocimiento interior.
Encuentro la confianza para seguir lo que es correcto para mí.
Mi luz es una fuente de Verdad para otros seres.”

De corazones rotos

Las relaciones amorosas son oportunidades de la vida para conocernos mejor a nosotros mismos a través de ese espejo al que llamamos pareja. El autoconocimiento implica sumergirse en la vida, dejar de especular sobre teorías del amor perfecto y sin riesgos y abrir no solo el corazón, sino los ojos cuando decidimos sumergirnos en el océano de nuestras emociones.

El amor teórico, el perfecto, aquél en donde no se desatan batallas interiores ya está muerto, de entrada, en los estériles confines de la mente. El amor experimental, el que se arriesga a abrirse a un mundo de incertidumbres, de luz y oscuridad, de magia y desencanto, está vivo y busca dar sus flores en los bosques siempre verdes del corazón.

A veces, las historias de amor que inician, también acaban. Unas de manera paulatina. Otras de manera súbita. Todas duelen, aunque la mente se empeñe en negarlo buscando culpables o construyendo estructuras lógicas inmediatas sobre las cuales el ego se sienta seguro.

Lo cierto es que el corazón fue quien se atrevió a intentarlo y el corazón es indestructible: nadie puede romperlo, aunque en su momento parezca que sí. El ego se rompe, la mente es la que sufre. El corazón es ese templo que ofrece sus paredes infinitamente abiertas para que encuentres tu centro. Incluso cuando se siente sangrar, esa sangre indica vida que contiene el fuego alquímico que todo lo transforma.

Las condiciones óptimas en tu vida son las que ocurren en este momento. El “como debe de ser” es exactamente como está sucediendo. Desear que algo hubiera sido de otra manera es negar de la vida las joyas que te ha regalado para que te des cuenta de que viniste a amar para aprender a Amar.

La esencia floral de Bleeding Heart (Dicentra Formosa) de Flower Essence Services (FES), recomendada en casos de rupturas amorosas, contribuye a que el alma se expanda hacia la búsqueda del amor a uno mismo, que es también el amor a los otros y que en su más pura esencia es amor a la vida. Aquí comparto la afirmación floral de Patricia Kaminsky sobre esta flor en forma de corazón:

” Libero las ataduras emocionales que tengo con los demás.
Lleno mi corazón con la paz de la fuerza interior.
Irradio mi Amor a los demás como un regalo en libertad. “

El poder de lo pequeño

A menudo olvidamos el poder de las simples y pequeñas acciones. Una sonrisa, una mirada comprensiva, un gesto amoroso. Un gracias, una caricia, un apretón de manos con el corazón. Caminar tomados de la mano, un beso de buenas noches, bailar abrazados despacito.

Un “Te amo” dicho por primera vez.

Y por segunda, y por tercera… y por última.

Algo que me parece maravilloso de estas pequeñas acciones es que, dada su sencillez, rara vez vienen acompañadas de la comparación. Por ejemplo, es raro que alguien quiera ser el mejor abrazador del mundo o el poseedor de la mirada más comprensiva.

El amor no tiene lugar para la comparación y es a través de nuestras pequeñas acciones que nos permitimos amar todos los días. Aún así, no parecemos reparar en el gran poder detrás de estos simples actos.

Decía Teresa de Licieux: “El amor está hecho de pequeños detalles”.

Quiero compartir la hermosa afirmación floral de Buttercup (Ranunculus Occidentalis), esencia floral de Flower Essence Services (FES) recomendada en casos donde la propia valía se ve quebranta por la tendencia a compararse con los demás. La afirmación, de la autoría de Patricia Kaminsky, nos recuerda cómo el poder de lo sencillo se gesta en corazones extraordinarios:

” Mis pequeñas y simples acciones pueden contribuir al bien del mundo.
Reconozco la luz dentro de mí, que es única.
Con gracia y sencillez, ilumino al mundo. “

Lugares comunes

No existen los lugares comunes, solo perdemos la capacidad de admirar el entorno tantas veces visitado. No hay palabras vacías, sino corazones cansados de repetirlas sin eco en sus latidos. Lo ordinario es ilusión de quien ha renunciado a la habilidad de sorprenderse, de quien ha olvidado la magia.

El tedio desconecta, lo conocido entume, lo predecible abruma. Detrás de todo esto está la decepción, esa herida que se abre cuando nos han fallado una y otra vez y así dejamos de otorgar el beneficio de la duda. La decepción cierra puertas y decimos: todos los hombres son iguales, yo no creo en el amor, la gente no cambia, esa alternativa es inútil, la sociedad está podrida, no hay futuro.

No digo con esto que nos quedemos por siempre en el mismo lugar. Puedo elegir dejar una relación, terminar una amistad, renunciar a un empleo o alejarme de un familiar simplemente porque elijo ser fiel a mi corazón. Sin embargo, lo anterior no implica dejar de creer en los demás: todos podemos cambiar.

Todos.

No importa el camino que elijamos: la magia no conoce de rutas certeras ni de manuales con instrucciones precisas. La gran fuerza de la magia se llama fe y consiste en no dejar de creer en uno mismo y en los demás. Pero más allá de todo, en su núcleo, la fe radica en no dejar de creer en la vida tal y como es, con todas sus lecciones, sorpresas y caídas; no dejar de creer en la vida aún con la absoluta incertidumbre de nunca saber cómo será el siguiente día.

Hace unas semanas me encontré la flor de Green Cross Gentian (Frasera speciosa) mientras caminaba en la cima de una montaña en la Sierra de Coahuila, México. Tomé la foto que comparto en esta publicación. La esencia de esta flor ayuda, de acuerdo al sistema de Flower Essence Services (FES), a recuperar la fe en la humanidad después de experiencia devastadoras. Termino con esta afirmación floral de Patricia Kaminsky:

” Tengo fe en el futuro de la Tierra y de sus habitantes.
Pido que sanen las cuatro direcciones de la Tierra.
Cargo con la cruz de la Tierra a pesar de las dificultades.
Mi amor por la Tierra y por toda la humanidad llena con fuerza mi espíritu.

El bueno, el malo y la mariposa

Las categorías son necesarias para estructurar la realidad, para comunicarnos unos con otros, para tener referencias comunes. Sin embargo, desde que nacemos la sociedad comienza a cortarnos en pedacitos que deben caber perfectamente dentro de cajitas predefinidas, dictando prácticamente nuestro camino en la vida. Género, raza, nacionalidad, nivel económico, religión: de inmediato nos tatúan las expectativas de cómo tenemos que ser.

Pronto aprendemos qué es bueno y qué es malo. Transferimos después este juicio a otros seres humanos. Tú eres malo, yo soy bueno. Tú eres bueno, yo soy malo. La víctima, el victimario. El marido infiel, el hijo ingrato, la madre abnegada. Comenzamos a tomar partido. Aprendemos a separarnos. Esta separación es suelo fértil para el miedo, la angustia, la soledad, la desconfianza, la culpa y una lista interminable de emociones que piden a gritos un espacio para trascender hacia la comprensión de las cosas más allá de las categorías.

La ilusión más dolorosa de la humanidad es la separación.

La separación es también notable no solo a nivel individual sino a nivel colectivo. Las noticias de muerte y destrucción son cada vez más frecuentes: matanzas, hambrunas, represión brutal por parte de los gobiernos, guerras. Ante el horror que ocurre en todas partes del mundo, no queda sino preguntarnos hacia dónde vamos como humanidad ¿Habrá realmente un mundo mejor?

Yo creo que sí.

Todo depende de las decisiones que tomamos en cada instante de nuestra vida. Ahí está el poder que el individuo puede ejercer en el colectivo. Esa es la verdadera fuerza de tu decisión. La realidad está conformada por decisiones, una tras otra, pequeñitas, imperceptibles, tan sutiles como el aleteo de una mariposa.

Imagina dos mundos posibles, casi idénticos. Ahora incluye en uno de ellos a una mariposa. En el largo plazo, estos dos mundos terminarán siendo muy diferentes, en particular en uno de ellos puede ocurrir un tornado, mientras que en el otro no. A esto se le conoce como el efecto mariposa y fue acuñado por el meteorólogo y matemático Edward Lorenz con referencia a la sensibilidad a variaciones pequeñas en las condiciones iniciales de un sistema dinámico.

Tú participas activamente en la creación de la realidad. Tus decisiones son alas de mariposa capaces de generar grandes cambios. Imagina ahora la realidad de la humanidad conformada por miles de millones de mariposas. Ninguna de ellas es más importante que otra, pues entre todas conforman la gran fuerza del colectivo al que pertenecemos.

Salte por un momento de las caja de “bueno” y “malo” y visualiza el espectáculo de millones de seres que asemejan flores flotando en el infinito. Esa es la humanidad. Tu consciencia está ahí, vibrando con fuerza.

Tú, ¿Hacia dónde diriges tu vuelo?

No hay separación. No hay diferencia. Respiramos el mismo oxígeno, nos da calor el mismo sol, nos cobija la misma luna y nos alimenta la misma tierra.

Nos une la misma sangre.

El gran dolor del mundo refleja el gran dolor individual de la separación. En nosotros está el poder de decidir nuestros actos individuales con la claridad de una consciencia que ya no se separa, sino que es capaz de resonar con la vibración de otros miles de millones de seres.

Este es el mensaje de la flor de Splendid Mariposa Lily (Calochortus Splendens) de Flower Essence Services y que aparece en la imagen de esta publicación: la madre universal abraza a la humanidad para recordarnos que todos somos sus hijos.

Patricia Kaminsky y Richard Katz se refieren a Splendid Mariposa Lily con un poema de Mary Ann Evans. Aquí unas líneas, para terminar esta publicación.

“El coro invisible”

Esta es la vida que viene
Y que los mártires han hecho más gloriosa
Que sea yo el cielo más puro
Que sea para otras almas
La copa de fuerza en su gran agonía
Que encienda su entusiasmo generoso
Que les alimente solo de amor puro
Que cause las sonrisas que no tienen crueldad
Que sea la dulce presencia de la bondad que se esparce
¡Y se difunda aún mas intensa!
Para unirme así al coro invisible
Cuya música es la alegría del mundo.

Flores relacionadas: green cross gentian.

❀ ✿ ❁ ✾ ❋ ƸӜƷ ❋ ✾ ❁ ✿ ❀

Categories are necessary for structuring reality, for communicating to each other, for finding a common ground. From the moment we are born, however, society starts cutting us into small pieces that have to fit into predefined boxes, practically dictating what our lives should be. Gender, race, nationality, social status, religion: we are immediately tattooed with expectations on what we should become.

Soon we learn how to judge good from bad. We later transfer this judgement to other humans. You are bad, I am good. You are good, I am bad. The victim, the victimiser. The cheater husband, the ungrateful son, the abnegated mother. We start taking sides. We learn how to separate. This separation is fertile soil for fear, anguish, loneliness, distrust, guilt… and the list of emotions seeking for a space to transcend towards comprehension beyond categorisation seems endless.

The most painful illusion of humanity is separation.

Separation is not only noticeable at the individual level, but at the collective level. News about death and destruction are becoming more frequent: carnages, famines, brutal repression of our governments, wars. Before the horror occurring around the world, it is impossible not to question ourselves about where we are heading as humanity. Is there really a better world?

I think there is.

Everything depends on the decisions we take each instant of our lives. There lies the power of the individual over the collective. That is the true strength of your decisions. Reality is conformed by decisions, step by step, an almost imperceptible sequence, as subtle as the flutter of the wings of a butterfly

Imagine two posible worlds, almost identical, except from one butterfly that exists in one of them. In the long term, these two worlds will end up being completely different, particularly, in one of them there will be a tsunami as an indirect effect of the flutter of the butterfly. This is known as the butterfly effect and was introduced by the meteorologist and mathematician Edward Lorenz, as a way to explain the sensitivity of dynamic systems to small variations in the initial conditions.

You participate actively in the creation of reality. Your decisions are as wings of a butterfly capable of generating big changes. Imagine now that the reality of humanity is shaped by several thousand million butterflies. None of them is more important than the other as all of them make the great force of the collective consciousness we belong to.

Take a step out of the boxes of “good” and “bad” and visualise millions of beings resembling flowers suspended at infinity. This is humanity. Your consciousness belongs there, fluttering, vibrating with strength.

Where are you directing your flutter at?

There is no separation. There is no difference at the core. We all breathe the same oxygen, we are all given heat by the same sun, covered by the same moon, fed by the same earth.

The same blood unites us.

The great pain of humanity is a reflection of the great pain of each individual. We have the power to decide our individual actions with the clarity of a consciousness which no longer separates, but is capable of resonating at unison with the vibration of thousands of millions of other human beings.

This is the message of  Splendid Mariposa Lily (Calochortus Splendens) of Flower Essence Services (featured as image of this post): the universal mother embraces humanity to remind us that we are all her children.

Patricia Kaminsky and Richard Katz refer to Splendid Mariposa Lily with a poem of Mary Ann Evans. Here are some lines to finish this post.

 

“The choir invisible”

This is life to come,
Which martyred men have made more glorious
For us who strive to follow. May I reach
That purest heaven, — be to other souls
The cup of strength in some great agony,
Enkindle generous ardor, feed pure love,
Beget the smiles that have no cruelty,
Be the sweet presence of a good diffused,
And in diffusion ever more intense!
So shall I join the choir invisible
Whose music is the gladness of the world.

Related flowers: green cross gentian.


By Steve Berardi from Long Beach, CA, United States [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)%5D, via Wikimedia Commons

La madre y la figura materna

A través de la relación con la madre conocemos el poder de lo femenino. Esta relación nos abre las puertas al mundo de las emociones, al sentir, al lenguaje del corazón.

La relación con la madre, sin embargo, no es lo mismo que la relación con la figura materna. La primera se vive desde la infancia con el ser que identificamos como proveedor de amor incondicional, sea o no nuestra madre biológica. La segunda se construye en nuestro interior a lo largo de nuestra vida para ayudarnos a seguir los anhelos de nuestro corazón.

Mientras que en la infancia y adolescencia la relación con la madre es crucial, en nuestra edad adulta, la conexión con la figura materna se vuelve primordial. Si ésta no ocurre en equilibrio, de manera inconsciente buscaremos compensar las carencias o excesos relacionados con lo femenino. Este desequilibrio se manifiesta muchas veces en el terreno amoroso, en el que identifico dos direcciones principales.

La primera tiene que ver con lo que yo necesito RECIBIR. Si proyecto en mi pareja mi necesidad de ser aceptado incondicionalmente, viviré mi relación desde un estado receptor (como un hijo). Esto termina generando frustración, pues los límites y necesidades expresados por mi pareja tienden a ser interpretados por mí como exigencias injustas. Peor aún, doy por sentado el amor de mi pareja, lo cual me previene de experimentar la belleza de dar. En este caso, como un bebé, busco recibir el cuidado y confort de mamá bajo la realidad infantil de que “no importa lo que yo haga, mi pareja (mamá) siempre estará a mi lado”.

La segunda dirección se refiere a lo que yo necesito DAR. Si yo proyecto en mi pareja mi necesidad de amar, entonces no seré capaz de fijar límites y respetarlos, pasando por alto actitudes tóxicas y situaciones insostenibles, preocupándome solo en cuidar que a mi pareja no le falte lo necesario para ser feliz, como lo haría una madre. Esto también genera frustración pues me prohibo merecer, me olvido de mí.

No es casualidad que las relaciones de codependencia se formen del desequilibrio que surge entre grandes dadores y grandes receptores.

Te invito a recordar cómo ha sido tu relación con tu madre ¿Ha habido rechazo, ausencia, abandono o carencia? o en el extremo opuesto ¿la viviste con sobreprotección, exceso, idolatría e incapacidad de poner límites? Ahora piensa desde qué lugar has vivido tus relaciones de pareja. No se trata de buscar tres pies al gato y tampoco es cuestión de que juzgues a mamá, sino de que reflexiones sobre qué tan equilibrada ha sido tu conexión con el amor incondicional, es decir, cómo has construido a la figura materna.

A mamá no puedes ni debes cambiarla, mucho menos te corresponde idealizarla o deshumanizarla. Ella hizo lo que pudo con lo que tuvo. Si tú eres madre sabrás de lo que estoy hablando. La mejor manera de agradecer y honrar su amor es siendo fiel a tu corazón. A quien sí puedes reconstruir, sin embargo, es a la figura materna, porque esa figura estará contigo mientras vivas y la forma que le des no depende de tu madre, sino de ti. Esa figura materna te permitirá vivir auténticamente tu propio lenguaje del corazón, que es también el de las emociones. Cuando intento describir en mi interior a la figura materna visualizo lo siguiente:

Un manto de estrellas que me cubre mientras duermo.

La tierra que me abraza en sus profundidades para que yo pueda florecer.

El agua de un río que fluye para llevar a su paso el dolor que aflige mi alma.

La luna que me habla en sueños para llevar luz a mi consciencia.

Los brazos de mi madre que al rodearme me hacen comprender que su amor no conoce condiciones.

La esencia floral de Mariposa Lilly (Calochortus leichtlinii), de Flower Essence Services (FES) cuya foto aparece en esta publicación, representa muy bien esa conexión con la figura materna. Comparto en estas líneas la hermosa afirmación que Patricia Kaminsky creó para esta flor:

“El manto divino de la madre universal me rodea.
me reconforto en su amoroso cuidado.
Yo soy parte de la familia humana
cobijada en una cuna de amor espiritual.”

Al contactar con la energía de ese amor incondicional, puedes también abrirte al mundo emocional, permitiéndote dar y recibir el verdadero amor de pareja, el único que puede estar conectado con el anhelo de tu corazón: el amor que viaja en ambas direcciones.

Flores relacionadas: chicory, centaury, splendid mariposa lilly.

❀ ✿ ❁ ✾ ❋ ƸӜƷ ❋ ✾ ❁ ✿ ❀

The power of the feminine is introduced to us by our mother or by the caregiver from whom we identify to be our source of unconditional love. This opens the doors to the world of emotions, to the magic of feelings, to the language of our hearts. The relationship with our mother, however, does not define how we relate with the feminine in our adulthood. Instead, it is our relationship with the mother figure which is responsible of that. Unlike our mother, our mother figure is continuously being built by each of us along our lives so that we can contact with the realm of emotions in a balanced manner.

It is during our love life where excesses or absences of unconditional love (relationship with mother figure) become manifested in situations where we are usually not aware.

For instance, if I need to RECEIVE because I relate with my mother figure from a place of absence, then I might tend to demand this from my partner, getting frustrated when she sets limits or expresses her own needs, which I interpret as unfair to me. This is mostly the way a child sees her mother. On the contrary, if I need to GIVE because I relate with my mother figure from a place of excess, then I might tend to overprotect my partner, getting frustrated as I (unconsciously) do not authentically allow myself to deserve being taken care of. It is easy to see why codependency relationships occur between big givers and big receivers.

I invite you to think about how your relationship with your mother has been. Has there been rejection, lack of acceptance, abandonment? Or have you lived this relationship from a place of excess of affection, idolatry and inability to set limits? Now think about how you have lived your love life. Is there any pattern that you identify? The aim of this reflection is not judging our mothers, as we have to understand that they did the best they could with what they have (as every human being). However, you can always try to assimilate whether your relationship with your mother has affected your relationship with your mother figure.

I like to imagine the concept of mother figure using the following analogies:

A mantle of stars which covers me while I sleep.

The earth that embraces me into her depths so I can flourish.

The water of a river flowing to wash away the pain of my soul.

The moon who talks to me in dreams to bring light to my consciousness.

The arms of my mothers that, when surrounding me, make me feel that I am loved with no conditions.

The flower essence of Mariposa Lilly (Calochortus leichtlinii) of Flower Essence Services (FES) represents beautifully this connection with mother figure. These are the lines written by Patricia Kaminsky for the affirmation of this flower:

” The healing mantle of the Divine Mother surrounds me.
I am nurtured with loving support.
I am a member of the Human Family,
protected in a cradle of Spiritual Love.”

By contacting with the energy of unconditional love, you can also open yourself to the world of emotions, allowing yourself to give and receive the love you deserve, the one connected with the beats of your heart: a love that pulsates in both directions.

Related flowers: chicory, centaury, splendid mariposa lilly.


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