Deja ir todo

Hace unos días que la idea de mantener solo lo esencial lleva dando vueltas por mi cabeza. Todo empezó con un chico brasileño, João, a quien conocí en un curso de certificación en imágenes electrofotónicas en Nuevo México. Durante la comida, me dijo que una frase de su madre era “Tudo demais, é muito”, que en español se traduce en algo así como “Todo lo que sobra, es mucho”. Esta conversación hizo que surgiera la pregunta: ¿Qué es esencial?.

Más tarde – y no creo ya en coincidencias – apareció en el muro de facebook de un amigo la siguiente frase:

“Deja ir todo. Observa lo que se queda.”

Ahí sentí que mi pregunta estaba siendo contestada. Dejar ir es necesario para conocer lo que fluye en libertad, lo que es verdad, la expresión primaria de la voluntad. Con este acto viene la exploración inherente de aquello que se queda, lo que no se va, lo que se manifiesta libre y desde esa libertad permanece. Dejar ir significa aceptar, vivir en el presente: fluir con el campo de potencialidad.

Aquello que permanece en el acto de soltar es pues, lo esencial.

Muchos líderes espirituales, filósofos contemporáneos, sanadores holísticos y buscadores de la verdad coinciden en que vivir en el presente es en sí un estado de iluminación. Yo creo que quien lo deja ir todo experimenta la aceptación más profunda, pues es capaz de reconocer lo esencial y así también sus propias alas.