That obscure object of desire . Ese oscuro objeto del deseo

¿Qué es para ti el sexo?
-Un regalo.

Respuesta de Horacio, filósofo, mientras tomábamos unas cervezas en la barra de mi bar favorito en Saltillo. Ahí lo conocí.

¿Crees que el sexo es una experiencia espiritual?
-¡Claro que sí! Pero nos han enseñado que el sexo es algo del diablo, algo sucio. Sin embargo, creo que es un tipo de energía que puede ser usada para nuestro propio bienestar. Pero existe también el libre albedrío, por lo que hay quien usa el sexo para hacer daño.

Opinión de João, doctor en biología y terapeuta holístico. Lo conocí en un curso de electrofotónica en Nuevo México.

¿Cambió tu percepción del sexo después de haber conocido la meditación orgásmica?
– Sí. Una manera simple de explicarlo es diciendo que varias capas de culpa y vergüenza cayeron definitivamente.

Palabras de Dita, doctora en computación y coach de meditación orgásmica. Nuestros caminos se cruzaron en Inglaterra.

¿Por qué les pregunté a ellos? No lo sé, solo puedo decir que fue un impulso que decidí seguir.

Tomo elementos de estas respuestas para referirme al sexo como un poderoso don cuya energía puede utilizarse con fines de bienestar o destrucción. El bienestar llega con el despojo de las máscaras impuestas por el ego, mientras que a la destrucción se llega creando nuevas máscaras o fortaleciendo las ya existentes.

¿Y el placer? preguntaría Freud, tal vez escandalizado por tan terrible omisión. En lo personal, el placer como fin me parece estéril, en otras palabras, nace y muere en el mismo instante. Como un medio, sin embargo, es un puente capaz de conectar lo que soy con lo que puedo ser. De ahí su poderosa dualidad evolutiva / involutiva. Por ello me gusta pensar en la actividad sexual como una oportunidad para trascender, para reconocer patrones aprendidos y desprogramarlos, para contactar con emociones reprimidas y liberarlas, con placeres ocultos cuyo descubrimiento enriquece la experiencia de vivir.

En estos tiempos, las preocupaciones referentes al sexo tienen que ver con el tamaño del pene, la flacidez de la carne, la luz encendida o apagada y la perfección del momento. La autoestima del hombre moderno llega incluso a depender de su desempeño en la cama. La valía de la mujer moderna está en función de la firmeza, redondez o delgadez de su cuerpo, de acuerdo a la pauta impuesta por la figura pública de moda.

Aunque nos hemos tragado esa historia, la verdad es que no somos objetos. Si no entendemos esto, lo más probable es que nuestra balanza se incline hacia la búsqueda de placer en el contexto estéril. Cuando la búsqueda del placer no conoce límites puede convertirse en el camino más seguro para huir de nosotros mismos. Si somos objetos, los demás también lo son. Despersonalizar a los otros es un tremendo acto de desconexión. El sexo que desconecta es un regalo rechazado, la negación del propio poder. Pero, ¿conectar con qué a través del sexo?

Conectar con la ternura, la emoción a flor de piel, la vulnerabilidad. Conectar con las fuerzas creativas, con el sol y con la luna, con la humedad de la saliva y el calor de la respiración acelerada, cerrar los ojos y mirar al otro para dejar ir el último suspiro de la noche. Conectar, conectar, conectar, con el gozo de abrir puentes y piernas cabalgando hacia nuevas dimensiones.

Conectar con el corazón más vivo que nunca.

Comparto aquí la hermosa afirmación de Patricia Kaminsky con referencia a la esencia floral de la Albahaca (Basil, Ocimum basilicum):

Integro espiritualidad y sexualidad en mis relaciones.

Unifico la calidez del mundo físico con la pureza de los ideales espirituales.

Aprendo a amar al otro con todo mi ser.

La flor que aparece al inicio de esta publicación es la Albahaca. El cálido sabor de sus hojas simboliza lo terreno, lo cual contrasta con la blancura de sus flores expresando la pureza del espíritu. De acuerdo a la lección de Basil, lo espiritual y lo sexual no son en realidad polaridades, por lo que pueden estar perfectamente integrados. Así como la meditación, la oración y otros actos relacionados con espiritualidad, el sexo también es una poderosa energía creadora. De la misma manera, la espiritualidad distorsionada (manipulada a lo largo de la historia por tantas religiones), en lugar de conectar, desconecta, entumece y bloquea la apertura de la conciencia. La represión del placer como medio de bienestar es también causa de desconexión.

Además de Basil (de F.E.S.) y Tuia (Thuya occidentalis, de Saint Germain), que son particularmente utilizadas en casos de compulsión sexual, adicción al sexo y predilección por las actividades sexuales clandestinas, otras flores que elevan el patrón vibracional para una sexualidad que conecta son:

  • Pine (Pinus sylvestris), de Bach, que ayuda a liberar del peso de la culpa.
  • Crab apple (Malus sylvestris), de Bach, cuando existe la creencia de que el acto sexual es sucio, vergonzoso o contamina.
  • Larch (Larix decidua) de Bach, para quienes no creen que serán capaces de lograr una experiencia satisfactoria a través del acto sexual.
  • California pitcher plant (Darlingtonia californica), de F.E.S., para transformar las cualidades instintivas de la sexualidad en experiencias sexuales más humanas.
  • Calla lily (Zantedeschia aethiopica), de F.E.S., cuando existe confusión con respecto a la orientación sexual, para balancear las energías masculinas y femeninas.
  • Sticky monkeyflower (Mimulus aurantiacus), de F.E.S., para el miedo a la intimidad, a lidiar con las energías sexuales, para la expresión sexual manifestada con represión o con gran hiperactividad.
  • Flannel flower (Actinotus helianthi), de Australian Bush, para el miedo a la intimidad física y emocional, miedo a ser tocado, especialmente para hombres renuentes a mostrar su lado sensible y vulnerable en las relaciones sexuales.
  • Billy goat plum (Planchonia careya), de Australian Bush, para la incapacidad de disfrutar el sexo, repulsión o asco a la actividad sexual.
  • Biznaguita chilera (Mamilaria magnimamma Haworth), de Florara, mejora el estado de ánimo, el sentido del humor y la conciencia con respecto a la capacidad en el desempeño sexual del hombre.
  • Lirio silvestre (Dietes iriodioides), de Florara, para que la mujer pueda expresar su amor sin barreras morales, con mayor seguridad en la expresión de su placer y una posición más activa en la relación sexual.


¿Qué obtienes del sexo?
– Vuelvo a encontrar mi equilibrio.

Palabras de Liliana, un espíritu libre. Da igual cómo nos conocimos.


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What is sex for you?
-A gift.

Horacio, philosopher, I met him at the pub, in Saltillo, Mexico.

Do you think sex is a spiritual experience?
-Of course I do! But we’ve been told that sex comes from the devil and is dirty. However, I believe this kind of energy can be used for our own wellness. Some people use this energy to harm others, but then that’s free will.

João, PhD in biology and holistic therapist. I met him while studying a course about electrophotonics in New Mexico, USA.

Did your perception of sex change once you started doing orgasmic meditation?
– Yes. Layers of shame and guilt definitely fell down.

Dita, PhD in computer science and orgasmic meditation coach. We crossed paths in the UK.

Why did I ask them about this? I am not sure, I just know I felt an impulse to do it.

From their comments, I felt adventurous and defined sex as a powerful gift whose energy may be used for the purposes of wellness or destruction. Wellness comes with dropping ego-imposed masks, while destruction comes from reinforcing those masks or even inventing new ones.

¿What about pleasure? a rather outraged Freud would ask. Personally, I believe pleasure for the sake of pleasure is sterile, in other words, it is born and it dies in the same instant. As a means, however, pleasure may be a bridge capable of connecting who I am with whom I could be. This can be achieved in both directions, though, towards evolution or stagnation. This is why I like to think of sexual activity as an opportunity to transcend, to recognize negative patterns and unlearn them, to contact with repressed emotions and release them, to discover hidden pleasures and enrich our life experience through them.

Nowadays, people worry about the size of penises, about cellulite, about turning off the lights or not. The self-esteem of modern men sometimes greatly depends on their sexual performance, while women become obsessed with the roundness or slimness of their bodies, in accordance with the public figure dictating the cannon of sexiness.

We have believed the consumerism-based story of being objectified by our belongings and physical appearance. The truth is that we are not objects. If we do not understand this, we are likely to start our search for pleasure on a sterile context: disconnected from ourselves. When we are objects, so are other human beings and viceversa. Depriving others from their humanity is a tremendous act of disconnection. Sex that disconnects is a rejected gift, the denial of our very own divine power. Lower vibration feelings such as shame, guilt and emptiness may appear after a sexual relationship to ring a bell for our awareness. But, what do we connect with trough sex?

We connect with tenderness, with passionate emotions, with vulnerability. We connect with creative forces, with the sun and the moon, with the humidity of saliva and the warmth of accelerated breathing, with eyes all closed to look at the other while letting go of the last sigh of the night. We connect, connect, connect with the joy of opening bridges and legs that ride in the direction of new and unknown dimensions.

We connect with our newly discovered hearts, beating more alive than never before.

Here I share the beautiful affirmation by Patricia Kaminsky about the flower essence of Basil (Ocimum basilicum):

I integrate spirituality and sexuality in my relationships.

I unite the warmth of the physical world with the  purity of spiritual ideals.

I learn to Love another with my whole Being.

The beautiful flower of Basil is shown as the featured image of this publication. The earthy flavor of its leaves appears perfectly integrated with the purity of its white flowers. In accordance with Basil, then, spirituality and sexuality are not polarities. Just as in meditation, with praying and other acts related with enlightening, sex is also a powerful creative energy. In the same manner, distorted spirituality (historically manipulated by many religions), instead of connecting, disconnects, numbs and blocks our awareness. Repressing our pleasure as a means towards wellness also causes disconnection.

Besides Basil (from F.E.S.) and Tuia (Thuya occidentalis, from Saint Germain), two flower essences particularly used in cases of sexual compulsion, sex addiction and predilection for clandestine sexual behavior, other flowers that may be used to elevate the vibrational pattern of sexual experiences are:

  • Pine (Pinus sylvestris), from Bach, helps to release the weight of guilt.
  • Crab apple (Malus sylvestris), from Bach, for the belief of sex as a shameful and dirty act.
  • Larch (Larix decidua) from Bach, for those who are not confident on achieving a satisfactory sexual experience.
  • California pitcher plant (Darlingtonia californica), from F.E.S., for transforming instinctual qualities of sexuality into a more human experience.
  • Calla lily (Zantedeschia aethiopica), from F.E.S., when there is confusion regarding sexual orientation, for balancing masculine and feminine energies.
  • Sticky monkeyflower (Mimulus aurantiacus), from F.E.S., for fear of intimacy, to deal with sexual energies, for polarized (repressed or hyperactive) sexuality.
  • Flannel flower (Actinotus helianthi), from Australian Bush, for fear of physical and emotional intimacy, fear of being touched, specially for men who find it difficult to show a sensitive and vulnerable side in sexual relationships.
  • Billy goat plum (Planchonia careya), from Australian Bush, for the inability to enjoy sex, repulsion and disgust towards sexual activity.
  • Biznaguita chilera (Mamilaria magnimamma Haworth), from Florara, improves the sense of humor and a healthy  masculine consciousness with respect to sexual interaction.
  • Lirio silvestre (Dietes iriodioides), from Florara, increases feminine consciousness to express love without moral barriers, with a greater security and a more active position in sexual relationships.


– What do you get from sex?
– I find my balance again.

Liliana’s words, a free spirit. It does not matter how we met.


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