Mother and mother figure . La madre y la figura materna

A través de la relación con la madre conocemos el poder de lo femenino. Esta relación nos abre las puertas al mundo de las emociones, al sentir, al lenguaje del corazón.

La relación con la madre, sin embargo, no es lo mismo que la relación con la figura materna. La primera se vive desde la infancia con el ser que identificamos como proveedor de amor incondicional, sea o no nuestra madre biológica. La segunda se construye en nuestro interior a lo largo de nuestra vida para ayudarnos a seguir los anhelos de nuestro corazón.

Mientras que en la infancia y adolescencia la relación con la madre es crucial, en nuestra edad adulta, la conexión con la figura materna se vuelve primordial. Si ésta no ocurre en equilibrio, de manera inconsciente buscaremos compensar las carencias o excesos relacionados con lo femenino. Este desequilibrio se manifiesta muchas veces en el terreno amoroso, en el que identifico dos direcciones principales.

La primera tiene que ver con lo que yo necesito RECIBIR. Si proyecto en mi pareja mi necesidad de ser aceptado incondicionalmente, viviré mi relación desde un estado receptor (como un hijo). Esto termina generando frustración, pues los límites y necesidades expresados por mi pareja tienden a ser interpretados por mí como exigencias injustas. Peor aún, doy por sentado el amor de mi pareja, lo cual me previene de experimentar la belleza de dar. En este caso, como un bebé, busco recibir el cuidado y confort de mamá bajo la realidad infantil de que “no importa lo que yo haga, mi pareja (mamá) siempre estará a mi lado”.

La segunda dirección se refiere a lo que yo necesito DAR. Si yo proyecto en mi pareja mi necesidad de amar, entonces no seré capaz de fijar límites y respetarlos, pasando por alto actitudes tóxicas y situaciones insostenibles, preocupándome solo en cuidar que a mi pareja no le falte lo necesario para ser feliz, como lo haría una madre. Esto también genera frustración pues me prohibo merecer, me olvido de mí.

No es casualidad que las relaciones de codependencia se formen del desequilibrio que surge entre grandes dadores y grandes receptores.

Te invito a recordar cómo ha sido tu relación con tu madre ¿Ha habido rechazo, ausencia, abandono o carencia? o en el extremo opuesto ¿la viviste con sobreprotección, exceso, idolatría e incapacidad de poner límites? Ahora piensa desde qué lugar has vivido tus relaciones de pareja. No se trata de buscar tres pies al gato y tampoco es cuestión de que juzgues a mamá, sino de que reflexiones sobre qué tan equilibrada ha sido tu conexión con el amor incondicional, es decir, cómo has construido a la figura materna.

A mamá no puedes ni debes cambiarla, mucho menos te corresponde idealizarla o deshumanizarla. Ella hizo lo que pudo con lo que tuvo. Si tú eres madre sabrás de lo que estoy hablando. La mejor manera de agradecer y honrar su amor es siendo fiel a tu corazón. A quien sí puedes reconstruir, sin embargo, es a la figura materna, porque esa figura estará contigo mientras vivas y la forma que le des no depende de tu madre, sino de ti. Esa figura materna te permitirá vivir auténticamente tu propio lenguaje del corazón, que es también el de las emociones. Cuando intento describir en mi interior a la figura materna visualizo lo siguiente:

Un manto de estrellas que me cubre mientras duermo.

La tierra que me abraza en sus profundidades para que yo pueda florecer.

El agua de un río que fluye para llevar a su paso el dolor que aflige mi alma.

La luna que me habla en sueños para llevar luz a mi consciencia.

Los brazos de mi madre que al rodearme me hacen comprender que su amor no conoce condiciones.

La esencia floral de Mariposa Lilly (Calochortus leichtlinii), de Flower Essence Services (FES) cuya foto aparece en esta publicación, representa muy bien esa conexión con la figura materna. Comparto en estas líneas la hermosa afirmación que Patricia Kaminsky creó para esta flor:

“El manto divino de la madre universal me rodea.
me reconforto en su amoroso cuidado.
Yo soy parte de la familia humana
cobijada en una cuna de amor espiritual.”

Al contactar con la energía de ese amor incondicional, puedes también abrirte al mundo emocional, permitiéndote dar y recibir el verdadero amor de pareja, el único que puede estar conectado con el anhelo de tu corazón: el amor que viaja en ambas direcciones.

Flores relacionadas: chicory, centaury, splendid mariposa lilly.

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The power of the feminine is introduced to us by our mother or by the caregiver from whom we identify to be our source of unconditional love. This opens the doors to the world of emotions, to the magic of feelings, to the language of our hearts. The relationship with our mother, however, does not define how we relate with the feminine in our adulthood. Instead, it is our relationship with the mother figure which is responsible of that. Unlike our mother, our mother figure is continuously being built by each of us along our lives so that we can contact with the realm of emotions in a balanced manner.

It is during our love life where excesses or absences of unconditional love (relationship with mother figure) become manifested in situations where we are usually not aware.

For instance, if I need to RECEIVE because I relate with my mother figure from a place of absence, then I might tend to demand this from my partner, getting frustrated when she sets limits or expresses her own needs, which I interpret as unfair to me. This is mostly the way a child sees her mother. On the contrary, if I need to GIVE because I relate with my mother figure from a place of excess, then I might tend to overprotect my partner, getting frustrated as I (unconsciously) do not authentically allow myself to deserve being taken care of. It is easy to see why codependency relationships occur between big givers and big receivers.

I invite you to think about how your relationship with your mother has been. Has there been rejection, lack of acceptance, abandonment? Or have you lived this relationship from a place of excess of affection, idolatry and inability to set limits? Now think about how you have lived your love life. Is there any pattern that you identify? The aim of this reflection is not judging our mothers, as we have to understand that they did the best they could with what they have (as every human being). However, you can always try to assimilate whether your relationship with your mother has affected your relationship with your mother figure.

I like to imagine the concept of mother figure using the following analogies:

A mantle of stars which covers me while I sleep.

The earth that embraces me into her depths so I can flourish.

The water of a river flowing to wash away the pain of my soul.

The moon who talks to me in dreams to bring light to my consciousness.

The arms of my mothers that, when surrounding me, make me feel that I am loved with no conditions.

The flower essence of Mariposa Lilly (Calochortus leichtlinii) of Flower Essence Services (FES) represents beautifully this connection with mother figure. These are the lines written by Patricia Kaminsky for the affirmation of this flower:

” The healing mantle of the Divine Mother surrounds me.
I am nurtured with loving support.
I am a member of the Human Family,
protected in a cradle of Spiritual Love.”

By contacting with the energy of unconditional love, you can also open yourself to the world of emotions, allowing yourself to give and receive the love you deserve, the one connected with the beats of your heart: a love that pulsates in both directions.

Related flowers: chicory, centaury, splendid mariposa lilly.


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