The way . El camino

Errores, errores, errores. Se repiten, uno tras otro. Desfilan empeñados en vernos a los ojos, buscan confundidos explicaciones a nuestra huída sin sentido, nos hablan con distintos matices esperando que por fin aceptemos el eterno regalo con el que aparecen: el movimiento.

El miedo a equivocarnos se origina en la mente que viene a convencernos de que es mejor dejar nuestros lagos inmóviles, nuestra atmósfera vacía y nuestras flores envueltas en la seguridad de la falsa eternidad.

Al errar sus pasos. el caminante se siente perdido, abandonado por sus propias pisadas que lo llevaron a un lugar oscuro y frío. Llega entonces el miedo que obstruye el movimiento y paraliza las piernas en medio de la bruma de la culpa, del enojo y el dolor.

Pero no. El miedo no es a equivocarnos.

El miedo es a darnos cuenta de que viajero y sendero son la misma cosa.

Nadie más que tú podrá pisar tus pasos. Nadie puede volverse tu sendero. Observa qué hay afuera para huir de tu creación y seguirás llamando a otros que te indiquen el camino que no es verdadero para ti. Escucha con amor a los demás, permítete ser acompañado de quien tenga una noble intención, pero no olvides que los ojos de quien ve hacia adentro no hablan de errores, sino de maestros que guían a través de la intuición.

La afirmación floral de Patricia Kaminsky sobre la flor de Bach Cerato (Ceratostigma willmottiana) describe perfectamente la vibración de esta esencia floral que nos habla del maestro interior que habita en cada uno de nosotros, que nos invita a reconocer que somos el camino a nuestra propia verdad, el sendero de ese milagrosa oportunidad que llamamos Vida:

“Aprendo a oir con mi propia voz.
Confío en mi conocimiento interior.
Encuentro la confianza para seguir lo que es correcto para mí.
Mi luz es una fuente de Verdad para otros seres.”

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Mistakes, mistakes, mistakes. We all make them. They repeat one after another, unceasingly looking to reach our eyes who run away from the gift of motion.

Fear of mistakes comes from our minds who try to convince us that it is best to let our lakes still, our atmosphere empty and our flowers covered by the security of false eternity.

The steps of the traveller may take him to a place where he feels lost and cold. The fear then comes along bringing the dense fog of sadness, anger and pain.

That fear, however, is not the fear of going wrong.

The real fear comes from the realization that there is no difference between walker and path: they are the same thing.

You are the only path you will ever know. Others have to know theirs. When you look outside you see mistakes. When you look inside you see masters, your inner master who tells you to follow your truth, your intuition.

The flower essence affirmation of Cerato (Ceratostigma willmottiana) by Patricia Kaminsky describes beautifully the vibration of this flower who speaks of inner masters and the light of our very own Truth:

“I learn to listen to my own voice.
I trust my inner knowing.
I find the confidence to follow what is right for me.
My light is a source of Truth for others.”

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